
En este momento,
en que el vacío llena todo por completo,
en que el alma parece no encontrar refugio,
en que el corazón rebosa de lágrimas.
En este momento,
en que los recuerdos se agolpan,
confundiendo presente y pasado,
aturdiendo pensamiento y razón.
En este momento,
en que la niebla parece no tener fin,
en que los pájaros cesaron su canto,
en que la mirada no encuentra su reflejo.
En este momento,
en que solo el dolor parece tener cabida,
en que la angustia ahoga toda sonrisa,
en que la paz interior parece perdida.
Has de saber...
Que el amanecer siempre acaba iluminando la más negra noche.
Que la calma siempre acaba sobreponiéndose al desasosiego.
Que el amor siempre acaba superando el desconsuelo.
Que la mayor de las desgracias siempre esconde tras de sí,
la oportunidad de aprender una nueva lección.
En verdad...
Solo poseemos aquello de lo que estamos dispuestos a desprendernos.
Solo retendremos en nosotros aquello de lo que podamos prescindir.
Solo somos aquello a lo que en verdad estamos dispuestos a renunciar.
Polvo en el camino...
Polvo que levantan nuestros pasos al andar.
Polvo que al camino regresa, tras nuestro caminar.
Hoy tiendo mi mano hacia ti,
para ayudarte a levantar de nuevo el pie,
para ofrecerte mi cariño y aliviar tu dolor,
para compartir el largo camino, que nos queda por andar.
Artea
Dedicado a Susana,
una buena amiga,
que atraviesa un mal momento.