06 julio 2008

Cosechando (2)

Ciruelo


En su día ya hablamos del ciruelo que revivió y que con todo cariño nos brindó sus flores.

Hoy saqué esta foto.
La cosecha de ciruelas está llegando a su fin.
Llevamos tres semanas comiendo ciruelas.
Exquisitas y dulces como la miel.

Fin de semana de huerto.






Había llegado el momento de cosechar las patatas.
Siempre me divierto con la cosecha de patatas porque tiene algo de misterioso. Sabes que están ahí, pero no sabes dónde. Tampoco sabes cuántas habrá. Si muchas, si pocas. Si estarán atacadas por algún "bicho", si estarán sanas.

Hay que ponerse manos a la obra, ir quitando lo accesorio... y encontrar lo esencial.

Patatas

El sábado tras arrancarlas y dejarlas toda la noche para que se secaran.


Patata en forma de corazón

Siempre he dicho que la tierra, si sabes cuidarla, te brinda sus frutos "de todo corazón". Nunca mejor dicho.


Patatas para guardar

Auténtica patata roja valenciana. Una delicia en la cocina. Y con auténtico sabor a patata. Pesticidas cero. Abonos químicos cero. Almacenándola en cajas por tamaños, tras una selección previa.


Patatas pequeñitas

Aquí los pequeñines también se utilizan. Con su piel incluida, ya sea hervidas, al vapor o acompañando guisos, una auténtica delicia. Y si el sol aprieta, como hoy era el caso, nada mejor que sobrellevarlo a golpe de limonada. Ingredientes: agua fresca, zumo de limón y hielo.


Ciruelas prunas

Y aunque las ciruelas llegan a su fin, ahora comienzan las "prunas" otra variedad de ciruela típicamente valenciana. Ya empiezan a recogerse las primeras.


Ciruelas y prunas

Podréis apreciar claramente la diferencia entre unas y otras.


Peras

También están empezando a madurar las peras. Deliciosas.


Nogal

La cosecha de nueces, también promete.


Piñas

Hace casi treinta años planté dos pinos piñoneros. Hoy son dos auténticas torres donde anidan las tórtolas del contorno. Y todos los años recogemos una abundante cosecha de piñones. Los usamos mucho en la cocina. Las tres primeras piñas caídas este año.


Piñas

Y sus frutos, una vez sacados.Nada que ver con los que venden en Mercadona.


En definitiva, y como tantas veces he dicho... uno cosecha lo que siembra.

Un fin de semana de huerta y campo... que por esta época -y a pesar del calor- está verdaderamente precioso.

Bugambilla

4 comentarios:

eltiosain dijo...

Patatas "de verdad".....

Hummmmmm......

Enhorabuena

Artea dijo...

Sí, sí... de las de verdad.

:D

Lughnasad dijo...

Preciosas fotos.
Estoy de acuerdo contigo en la recolección de las patatas. Cada nuevo golpe de azada sólo depara sorpresas, habrá o no, serán grandes o pequeñas.
Resulta muy interesante las diferencias climáticas. En el interior de Galicia aún estamos esperando a recoger alguna cosecha de fruta y aún nos toca esperar. Las ciruelas, por lo menos hasta finales de julio, las nueces casi en otoño... bendita diversidad.

Artea dijo...

Ya sabes, el Mediterráneo es tempranero para la cosecha.

Muchas horas de sol y temperaturas más altas son las responsables.
En todo caso, aquí también hay notables diferencias provocadas por la altura. No hay que olvidar que Castellón es la segunda provincia con la altitud media más alta de España (aunque no lo parezca).

Tanto es así, que en mi segundo pueblo (situado en el corazón de la Sierra Espadán) la cosecha de patatas se hace a partir de mediados de agosto.
Apenas está a 35 km. de donde están sacadas estas fotos, pero su altura es de 736 metros sobre el nivel del mar.
Y eso significa un mes y medio más tarde para casi todo.
Lógicamente, el invierno es bastante más riguroso.

Lo de recolectar patatas es, para mí, algo casi espiritual. Lo hago con mucho respeto, y ciertamente parezco un niño con zapatos nuevos.
Te pegas una paliza de olé, pero eso de ir descubriendo... esa actitud de ir buscando... despacio... sin prisas... con cuidado de no dañar nada... me encanta.

Y las formas tan curiosas que a veces adoptan... me fascinan a la vez que me sugieren ciertas reflexiones.

Cosas de la agricultura, y de ver en cada pequeño gesto y cada pequeña cosa... todo un mundo.

Nos seguimos leyendo.
Un abrazo.