03 septiembre 2008

La isla de hielo

Polo Norte



Recuerdo perfectamente cuando en septiembre de 2005 leía la noticia facilitada por el NSIDC (Centro Nacional de Datos sobre la Nieve y el Hielo) que calificaba ese año como el del record del mínimo de hielo ártico.

En aquél momento, Mark Serreze, que capitaneaba el equipo encargado de las mediciones anuales del volumen de hielo en el Polo Norte decía que "es la menor cantidad de hielo marino que hemos visto desde que se tienen imágenes satelitales y se ajusta a un patrón de cobertura de hielo marino extremadamente baja que hemos visto en los últimos cuatro años".

Recalcaba, igualmente que el volumen de hielo se había reducido un 20% respecto de la media de las mediciones entre 1978 y el 2000; vaticinando que la descongelación del Polo Norte "podría acelerarse en los próximos años".

No tardaría en aparecer (septiembre de 2007) la noticia de que, por primera vez en la historia conocida, el paso del noroeste era navegable.

Y ha llegado septiembre del 2008: El Polo Norte es ya una isla.



Por primera vez, que se sepa, desde los últimos 125.000 años, el Polo Norte es circunnavegable.

Esta afirmación se desprende de las imágenes de satélite tomadas por la NASA que -preocupantemente- no ha dicho nada al respecto.
Ha sido el Instituto de Física Ambiental de la Universidad de Bremen (Alemania) quien ha hecho público el evento a través de su web.

Cada año viene reduciéndose en una década el espacio de tiempo en que se calcula que el Polo Norte quedará completamente libre de hielo en verano. Hoy se estima que sucederá alrededor del 2040. Probablemente no tardará mucho más en hacerlo en otras temporadas del año, pues el efecto de calentamiento quedará claramente acelerado, como viene demostrándose año tras año.

Esta circunstancia, a todas luces dramática para la atmosfera terrestre y, consecuentemente para los que vivimos bajo su cobijo se presenta, además, como una clara oportunidad de negocio.

Que duda cabe que la carrera por la explotación de los recursos naturales del Ártico (que ya ha comenzado), y el acortamiento en miles de kilómetros de determinadas rutas de navegación comercial, no harán otra cosa que provocar una aceleración del efecto.

No hablamos de futuro. Ya está sucediendo. La inmensa mayoría de generaciones que leen esta noticia, llegarán a conocerlo.

Entre tanto, la tele nos mantendrá entretenidos, y la crisis económica priorizará nuestra atención principal. Alguien se ocupará de focalizar nuestras preocupaciones en una i-realidad que solo existe en nuestra cabeza y que no afecta practicamente a lo esencial de nuestro futuro.

¿Cuántas oportunidades perdidas?
¿Cuándo lo lamentaremos?

Es tarde ya (según mi propio parecer).
El hielo es blanco, pero hoy lo veo negro.

2 comentarios:

Sylvaine Vaucher dijo...

Es dramático la codicia y la estupidez de los capitalistas. ¿ Lloro de eso cada día de las lágrimas todavía saladas pero hasta cuándo? Pienso en nuestros niños, en las poblaciones ribereñas y bien sobre en la fauna.

Artea dijo...

L'influence qui aura dans l'atmosphère atteindra au-delà des côtes, bien que sans aucun doute celles-ci sufriran le plus grand impact.
Notre héritage pour les futures générations sera désagréable.

:(