
Cuán larga es tu espera…
Sé que estás ahí. Te presiento,
casi a punto de doblar la esquina.
Pero tu rostro no acierto a ver
más allá de mis recuerdos,
y de mis sueños.
Tu ausencia se me clava
como una certera daga,
que con su filo atravesara
mi entero corazón.
Ahogado en la pena de tu ausencia.
Sin ti mis días
carecen de sentido,
y mis noches
se convierten en vela.
Viendo pasar eternas las horas.
Qué no daría yo
por verte llegar,
atravesando el camino
que nos separa.
Tras el umbral de mi ventana.
Cuánto deseo
abrazarte de nuevo,
saborear tu boca,
sentir tu piel,
acariciar tu pelo
¿Dónde estás? ¿Por qué no vuelves?
Cuán eterna se me hace esta espera.
Cuán desesperada es tu espera.
Confío en que tu barco zarpará ya de puerto,
con rumbo hacia mi destino.
Artea (2006)
Fotografía Fran Gómez



























