01 abril 2009

Profundidades

Rumbo a las profundidades



En lo más profundo del océano
convive el mayor de los silencios
junto a las criaturas más monstruosas
que nuestra mente pueda imaginar.

Lo mismo sucede en nuestras propias profundidades.

El encuentro con el silencio
transmuta en serena belleza
nuestros peores fantasmas.

Artea

Criatura abisal



Criaturas de las profundidades.

4 comentarios:

Lughnasad dijo...

Más que con el silencio, yo identificaría ese miedo, con la soledad de encontrarse a uno mismo.
Me gusta esa reflexión.

Wuwei dijo...

Los fantasmas son etéreos, no tienen una realidad sólida. Sin embargo, ¡qué miedo dan!

Para ese encuentro con el silencio que transmuta los fantasmas en belleza, hace falta mucho valor:

El valor de mirar a los ojos a nuestros miedos, el valor de aceptar lo inaceptable para el ego...

No hacer nada; quedarse ahí y no salir corriendo. Confiar. Abandonarse. Rendirse a lo que Es...

Gasshô

EN dijo...

Querido Artea,

una pequeña recomendación para dar forma a esos fantasmas oceánicos de nuestro ser:

DVD: Deep blue. Un viaje a lo más profundo de los océanos.

Es un magnífico documental alemán del año 2003 con banda sonora de G. Fenton interpretada por la Filarmónica de Berlín.

La vida sigue estando ahí, en el abismo más profundo de nuestra conciencia; y más allá aún.

Un abrazo,

Eno.

Artea dijo...

Hola Lughnasad.-

El encuentro con uno mismo solo puede producirse en soledad. Es la paradoja de nuestra búsqueda personal. Y es en medio de dicha soledad cuando podemos sentirnos verdaderamente conectados a TODO.

Un fuerte abrazo, amigo.

Hola Wuwei.-

Si los fantasmas aparecen es que están ahí. Qué le vamos a hacer.
Cuando comprendemos que, en realidad, esos fantasmas somos nosotros mismos, les brindamos la oportunidad de que nos muestren "su otra cara".

¿Cuál será?.

Un fuerte abrazo Wuwei.

Hola EN; bienvenido al sitio.

Tomo buena nota de tu recomendación, que -desde luego- suena como muy apetecible.

Mil gracias.

De hecho, cada vez parece más claro que la vida orgánica terrestre, tal como la concebimos en estos momentos, empezó en los abismos... y más concretamente en chimeneas volcánicas.
Esa mezcla de agua y fuego parece ser el caldo de cultivo primigenio donde se prepararon los ingredientes de lo que hoy somos.
Así que no está de más darse una vuelta de tarde en tarde por los oscuros abismos.

Un fuerte abrazo.