El espacio interior

Claustro

Fotografía de Julius 2043

La mayoría de nosotros no somos conscientes de la experiencia interior, ni creemos que el "reino de los cielos" esté dentro de nosotros. Vivimos nuestra existencia a través de imágenes públicas y acciones externas. Nos identificamos con la actuación social, no con la verdad interior. La existencia moderna e industrial anima al desarrollo de lo exterior. Formar una vida interna supone una especie de lujo para mucha gente. Mientras que la capacidad para funcionar externamente realza la autoestima, la identidad propia y la seguridad, la necesidad de un espacio interior bien desarrollado no está reconocido en la misma medida. Sin embargo, para resolver los problemas de la vida diaria es necesario crear y defender un espacio privado.

Stanley Keleman en La experiencia somática.

Bonustrack.-



Tema: Silence speaks
Autor: Secret Garden
Álbum: Earthsong (2004)

Leer más

Cuenta

Rio dorado

Fotografía de Philippe Sainte-Laudy

Cuenta tu jardín por las flores, no por las hojas caídas.
Cuenta tus días por las horas doradas y olvida las penas habidas.
Cuenta tus noches por estrellas, no por sombras.
Cuenta tu vida por sonrisas, no por lágrimas.
Y para tu gozo en esta vida, cuenta tu edad por amigos, no por años.

Roger Patrón Luján

Leer más

Michael Kenna

Isla



Tengo claro que Michael Kenna ha pateado el mundo entero.
Y además, ha sido capaz de retratarlo bajo una mirada muy serena.

Budas



Y es esa mirada la que más llamó mi atención al tropezar con su sitio.
Seguramente porque es una mirada compartida.

Jardin de piedra



Hoy lo comparto con todos cuantos quieran visitarlo e indagar en esa mirada.
Visita su sitio.

PD.- Esta tarde tuve ocasión de visitar a Javier. Su estado y aspecto son buenos dentro de la evolución de su proceso. Con las luces y sombras propias de los momentos que le han tocado vivir y de aquellos que todavía están por llegar, va esbozando una sonrisa y adquiriendo brillo en sus ojos.

Leer más

Cerrar los ojos

| 5 comentarios

Ojos cerrados

Fotografía de ::Taylor::

La vida se abre camino.
El camino va tomando forma.
La forma necesita aprendizaje.
Aprendamos a usarnos.

Inicio nueva sección en el blog a la que vengo a llamar Usándonos.
En ella daré cabida a cuestiones relativas a la relación con nuestros cuerpos, aunque a veces... inevitablemente... acabarán en nuestras mentes... o en nuestros corazones.

Pocas veces somos conscientes de cómo nos usamos física, emocional y mentalmente.
Y en menos todavía alcanzamos a descubrir qué cosas podemos hacer para usarnos de otro modo más acorde con ser y estar en este mundo, de un modo distinto al habitual.
Es un enfoque práctico que puede ayudarnos a adquirir mayor conciencia de nuestro espacio y nuestro tiempo.

Si podemos aprender a usarnos de otro modo, quizás podamos también "vivirnos" de otro modo.
El que quiera, que lo pruebe. Aquí no se pasa por caja, ni siquiera en plena crisis.

Propuesta de hoy: tómate dos minutos diarios para cerrar los ojos.

Se trata de una propuesta a realizar durante el día, en los momentos de vigilia.
Se realiza sentado frente a una mesa. Los pies en contacto con el suelo y la parte baja de la espalda con el respaldo de la silla. Un poco como si el trasero quisiera empujar hacia detrás.
Desconecta de todo cuanto estés haciendo. Tendrás que encontrar el momento para tí más adecuado.
Es conveniente hacerlo en un lugar lo más aislado posible de fuentes de luz y de sonido (oscuro y silencioso).
Con el tiempo, esto puede hacerse prescindible, aunque para muchos... acaba siendo imprescindible.
Cierra los ojos por completo. Procura hacerlo sin necesidad de tensionar el entrecejo.
Coloca la parte inferior de las palmas de tus manos en los ojos (que estaban cerrados, recuerda).
Las fosas nasales deben quedar libres.
Apoya tus codos en la mesa. Deja caer tu frente en las palmas de tus manos.
Recuerda que la parte baja de las manos "recojen" los ojos (que siguen cerrados).
Encontrada esta posición toma conciencia de tu respiración.
Fíjate en la capacidad de tu respiración.
Inspira y expira un par de veces, con toda normalidad, para adquirir conciencia de cuánto inspiras normalmente.

Ahora pasamos al ejercicio en sí.

Vas a inspirar solo un poco más de lo que lo haces normalmente. Sin forzarte. Solo un poco más.
Deja que la expiración venga sola. Luego, naturalmente vendrá otra inspiración que harás, otra vez, solo un poco más grande de lo que la haces normalmente. Y deja que vuelva, otra vez sola, la expiración.
Observa si la inspiración y la expiración las realizas a través de la nariz, la boca, ambas o una combinación (inspirar por una y expirar por otra).
Durante el ejercicio, tratarás de inspirar a través de la nariz y expirar a través de la boca.
Una inspiración seguida de una expiración es un ciclo.
Al final del primer ciclo cuenta, mentalmente, uno.
Al final del segundo cuenta, mentalmente, dos.

En la posición que habíamos descrito anteriormente, el ejercicio consta de quince ciclos.

Al finalizar el quinceavo, levanta el cuello y la cara separándola de las palmas de tus manos.
Despacio, abre los ojos.
Trata de sentirte.

¿Tienes dos minutos al día?
Pruébalo, y si quieres, comentamos.

Leer más

Ceder el paso

Ceda el paso

Fotografía de Sparky the neon cat

Es curioso lo que me ocurrió esta tarde volviendo del trabajo.
Venía absorto en algunas sensaciones entorno a mi codo.
Una vieja lesión recidivante me ha echado en manos de un osteópata que me está haciendo descubrir algunas sensaciones corporales completamente nuevas para mi.

De repente, tras de mi, escucho una conversación entorno a lo fácil que ha sido robar varios artículos en el supermercado a pesar de que tienen cámaras. Alguien se jacta de que por culpa de los chicles se ha disparado la alarma y han tenido que salir corriendo.

Dada mi velocidad en los últimos tiempos, la conversación se me echa encima y cedo el paso a dos muchachos y muchachas ninguno de los cuales sobrepasaría los catorce años.

Visten ropa de la que ellos mismos califican de "guay"; tienen un aspecto impecable (cortes de pelo inclusive) y lucen algún reproductor de MP3 y teléfono móvil de aspecto "último grito".

Y acaban de robar un paquete de chicles y otro de donetes de los de chocolate.
Alucino en colorines.
Uno solo de los piercings que luce alguno de ellos vale 100 veces más que el precio de lo sustraido.

Y yo, les cedo el paso.

Lo mismo he hecho cuando al cruzar un paso de cebra un coche poco dispuesto a respetarlo me hace amago de intentar cruzarlo.
Le dejo pasar.

También a la pareja con la que me cruzo en un tramo estrecho de la acera y que parecen inmersos en una carrera de Fórmula 1 conduciendo un cochecito de bebé en quinta y a fondo.

He esperado a que el muñequito verde apareciera para cruzar un semáforo, a pesar de ser el único de los presentes que ha adoptado dicha actitud (otros cuatro cruzaron sin esperar el verde).

Entré a comprar en el supermercado y cedí el paso en la caja a una señora que apenas llevaba una barra de pan. Yo solo llevaba dos artículos, pero creí percibir en la señora que tenía prisa por salir de allí.

Y cuando fui a salir del supermercado, una encantadora pareja de viejecitos accedía a él en ese momento.
La señora ya había cruzado la puerta.
Le indiqué al señor que pasara.
Me hizo un gesto para que saliera yo primero.
Insistí en que por favor, pasara él.
Mi dijo que no lo haría hasta que yo saliera.
Salí dándole las gracias en valenciano.
En el mismo idioma me respondió "de nada".
Nuestras miradas se cruzaron en el instante de mi salida.

El hombre había descubierto, mucho antes que yo, el auténtico valor de ceder el paso.

Artea.

Leer más

Humildad

Flor ante el cielo

Fotografía de ToniVC

Un hombre fue a Wahab Imri y le dijo:

“Enséñame humildad.”

El sabio le contestó:

No puedo hacerlo, porque la humildad es una maestra en sí misma.
Se aprende por medio de su misma práctica.
Si no la puedes practicar, no la puedes aprender.
Si no la puedes aprender, no quieres realmente ser humilde dentro de ti.

Cuento Sufí.

Leer más

Brotar con espontaneidad

Brotar

Fotografía de Rosa y Dani

No pienses en las cosas que fueron y pasaron.
Pensar en lo que fue es añoranza inútil.
Pensar en el futuro es impaciencia vana.
Es mejor que de día te sientes como un saco en la silla;
que de noche te tiendas como una piedra en el lecho.
Cuando viene el comer, abre la boca.
Cierra los ojos cuando viene el sueño.

Po Chu Yi (Poeta Chino 772-846 a.d.C)

P.D.- Javier se recupera en una habitación de planta del hospital. Su evolución es muy favorable. La vida sigue su camino.

Leer más

Haiku (9)

Lagrima



...buscando la luz,
desde tus ojos, brotó
una lágrima.

Artea

Fotografía de crazytauro

Leer más

Donde deberías vivir

Calle

Fotografía de Be-len


Lo primero que hay que hacer al diseñar tu vida concienzudamente es determinar dónde deberías vivir.
Esto no es una elección puramente racional, sino el descubrimiento de lo que quiere tu corazón.

Thomas Moore.


Leído en el artículo "El genio de un lugar", publicado en Namaste (Nº 59-Septiembre 2008)

Thomas Moore es un antiguo monje católico, autor de interesantes trabajos de los que El cuidado del alma y Un trabajo con alma están traducidos al castellano.

Su sitio web.

Leer más

Ritmo

Ritmos



Hace ya meses que mi media de velocidad al volante en autovías se redujo a 100 km/h... y sigue descendiendo.
En otro tipo de vías, casi mejor ni la menciono. Creo que por pudor.

Hace semanas que mis compañeros de almuerzo llegan al bar unos diez o quince metros por delante mío; y otro tanto sucede de regreso al trabajo. Hablamos de un recorrido de alrededor de 100 metros más o menos.

El trayecto del trabajo a casa ha aumentado 10 minutos. La distancia sigue siendo la misma.

No tengo sensación alguna de lentitud. No percibo ningún descenso en mi rendimiento. Sin embargo, es obvio que "otro ritmo" se ha ido instalando por ahí dentro.

Mi sueño es cada vez más profundo, y también me lo parece mi respiración.
Hay algo que me indica si en un momento determinado tengo que hacer esto o aquello. Parece que discierno con mayor precisión cuál es el momento adecuado para cada cosa.
Y lo más gracioso es que no tengo ni idea de como lo hago. Surge solo.

Como cuando vas conduciendo y percibes que algo pasa en el vehículo.
No hay alertas. Ninguna lucecita roja o amarilla se enciende. Ninguna alarma suena.
Pero todo tu cuerpo "siente" que "algo ha cambiado" en el comportamiento del vehículo.

Percibo otro ritmo.

Artea.

Fotografía de supernout.

Leer más

Celos

Ola



Los celos son una señal que me informa del peligro de perder el cariño del ser querido por la presencia de un tercero. Es la sensación de sentirme excluido y abandonado. El sentimiento es doloroso. La señal, si aprendemos a procesarla, puede enriquecernos.

Norberto Levy en Aprendices de las emociones.

Fotografía de Fernando Peón

Leer más

Chema Madoz

Fotografia imaginativa



Es un placer darse una vuelta por la página de Chema Madoz.
Madrileño; camino de los 50; y por lo que se ve en su página investigador de lo que hay detrás de aquello que se ve.
Su idea de las simetrías y la contextualización de objetos me ha encantado, por lo que no puedo dejar de recomendaros una vuelta por su sitio, que por otra parte es archiconocido en la red.

Cosa que podéis hacer entrando a través de este enlace.

Leer más

Contundente



Severn Cullis Suzuki tenía 12 años cuando pronunció este discurso en la Conferencia de Medioambiente y Desarrollo organizada por la ONU en Río de Janeiro (1992). A los 10 había fundado ECO (Environmental Childrens Organization).

Desconozco si ella misma redactó su discurso, pero resulta admirable la contundencia y credibilidad con que lo expuso.

En todo caso, sus palabras siguen vigentes 17 años después.

Hoy es una activista medioambiental licenciada en biología evolutiva y ecología por la universidad de Yale.

Leer más

Todos los dias del año

Amor a contraluz

Fotografía de toalafoto

Buscando describir las sensaciones
que tu presencia me desatan,
no encontré otra palabra
que mejor las definiera
que no fuera
amor.

Quizá por eso
te quiero tanto.

Artea.

A Verónica, gracias a la cual todos los días del año son 14 de febrero.

Leer más

Abrazar

Abrazar

Fotografía de Santiagoabraza
Acorta distancias, contiene, vitaliza. Los corazones se aproximan como para conversar. Alguien recibe, otro se entrega, o bien ambos protagonistas se mimetizan. No hay abrazo si dos cuerpos no se entrelazan.

Deseo de fundir al otro en una sola existencia; una forma de impedir que la fuga de la separación se filtre. Comunicación intensa, presión vital, descanso esperado. Es un instante abismal.

Es reencuentro, un contacto que expulsa el miedo. Balance de todo lo no dicho. Un freno en el momento justo, caricia de sentimientos que buscan la unidad sin palabras. Movimiento simple de gran elocuencia, intenso y breve. Premio en una búsqueda, celebración de la amistad, calor compartido.
Enrique Mariscal en El poder de lo simple.

Ya hablé en su día de la historia de Juan Man, cuyo ejemplo sigue expandiéndose y creciendo.

También lo tenemos ya por aquí.

Leer más

Luz para Javier

Humo de incienso

Fotografía de OrmigAtomica

Cuatro días han pasado desde que Javier se derrumbara apenas entrar en su casa. Le gusta hacer ejercicio y volvía de correr un rato.
La cercanía de su domicilio al hospital ayudó a que la ambulancia llegara en muy poco tiempo y unas manos preparadas se hicieran cargo inmediato de su atención.
El infarto le repitió en el box de urgencias.
Probablemente sea el lugar en el que cualquiera desearíamos estar en estas circunstancias.

Para mí está claro que, a pesar de la dramática situación, había una cierta confluencia de elementos en favor de la vida de Javier. Y eso siempre pasa por algo.

Sus noticias me llegan directamente de Mª Ángeles, su mujer, a través de una amiga.
Y hoy eran noticias desagradables. La lesión es grave y probablemente requiera de intervención quirúrgica para su resolución.

Él sigue ingresado en cuidados intensivos, donde ya ha recibido visitas incluso de algún compañero de trabajo. Javier es un compañero de trabajo.

Hoy, mientras esperaba paciente mi turno para que un osteópata continuara mejorándome aquello que dos traumatólogos y toda su batería de infiltraciones y antiinflamatorios no pudieron resolver, pensé que tenía que escribir este post.

No es la primera vez que lanzo al viento una plegaria por un ser querido. Probablemente no será la última.

Y probablemente Javier podrá leerla algún día. Así lo creo.

Y seguro estoy que, tras el correspondiente periodo de preocupaciones por el resultado de la intervención, su evolución en los días posteriores y el necesario tiempo de descanso que lleva aparejado una dolencia de carácter grave...se esconde la oportunidad de que Javier pueda ver el mundo... con otros ojos.

No me cabe duda que descubrirá, como por arte de magia, qué cosas son las verdaderamente importantes en la vida. Cambiará su escala de valores. Cambiará su medida del tiempo. Empezará a reirse de cosas que, hasta hace cuatro días, le causaban continuas preocupaciones. Y, con toda seguridad, disfrutará cada nuevo minuto de "su nueva vida" con una intensidad y profundidad que ni él mismo creía posible... hace cuatro días.

Porque así sea, hoy he vuelto a encender la vela, y prendido fuego a una varilla de incienso. Y lo haré cada día hasta su regreso a casa.

Que el aroma del incienso reconforte tu espíritu, y la luz de la vela guíe tu rumbo en estos momentos difíciles.

Artea.

Leer más

Elogio de la lentitud

Ritmo pausado


Fotografía de lexdennphotography

Algo ha llovido desde que di cuenta del libro de Carl Honoré cuyo título encabeza este post.
Era uno de esos que tenía en la lista de libros pendientes de leer (lista que por cierto no hace más que aumentar) y, un buen día, llegó su turno.

Casi siempre tengo un mínimo de tres libros empezados simultaneamente.
Uno en el cuarto de baño. Otro en el salón.Y finalmente, uno en la mesita.
Suelo elegir qué titulos asigno a cada uno de estos lugares porque, lógicamente, cada lugar tiene su tiempo y su ambiente.
Esto sin contar revistas a las que estoy suscrito, u otras que compro ocasionalmente, o a lo que pueda leer en la red.

El de Carl lo elegí para el salón, donde puedo recrearme en la rinconera y leer tranquilamente con una buena música de fondo.

Inicié el libro y, apenas habían transcurrido unas pocas páginas, ya estaba "enganchado" con él.
Imposible no continuarlo.

Es algo que me pasa con algunos libros. No con todos.
Normalmente, cuando lo compro, es porque siento algún atractivo para su lectura. Casi ninguno me defrauda... pero algunos de ellos pasan a ocupar un lugar preminente en mi biblioteca.

Elogio de la lentitud es uno de estos últimos.

Su autor es escocés de nacimiento, aunque se ha criado y educado en Canadá.
Periodista, escritor y estudioso (e impulsor) del movimiento slow (lento).
Preconiza tomar conciencia real del tiempo, de modo que seamos capaces de establecer el tiempo apropiado para cada cosa. El camino contrario (lo habitual en nuestras vidas) es que sea el tiempo el que mide al hombre...sometiéndolo.

Una lectura con la que cualquiera se sentirá pronto identificado.
Una guía para reorientar nuestro papel como auténticos protagonistas de nuestras vidas.

Leer más

Sebastian Copeland

Antarctica



Son varias facetas las que podréis encontrar de Sebastian Copeland en su página web.
Desde escultura hasta desnudos... pero me ha fascinado su presentación de Antarctica: The Global Warning.

Antarctica



Se trata del resumen, en formato SlideShow, de un book que el artista realizó orientado al despertar de las conciencias respecto del peligro que supone el calentamiento global.

Antarctica



Un pequeño viaje a través de imágenes que, acompañadas de una embriagante sinfonía musical nos dejan un relajante trasfondo tras su visión.

Antarctica



Merece la pena colocarse los cascos y darse dos vueltas por la misma.
En serio.

Leer más

Las granadas

Granadas


Un día Nasrudín fue con un maestro para aprender el arte de curar.
Vieron venir a un paciente y el maestro dijo:
-Este hombre necesita granadas para curar.

Nasrudín recibió al paciente y le dijo:
-Tiene usted que tomar granadas, es todo lo que necesita.

El hombre se fue protestando y probablemente no consideró en serio el consejo. Nasrudín corrió a su maestro y preguntó qué es lo que había fallado.
El maestro no dijo nada y esperó a que de nuevo se dieran las circunstancias.

Pasó un tiempo y el maestro dijo de otro paciente:
-Ese hombre necesita granadas para curar, pero esta vez seré yo quien actúe.

Le recibió y se sentaron, hablaron de su familia, de su trabajo, de su situación, dificultades e ilusiones. El maestro con aire pensativo dijo como para sí mismo:

-Necesitarías algún fruto de cáscara dura, anaranjada, y que en su interior contenga granos jugosos de color granate.

El paciente interrumpió exclamando:
-¡Granadas!, ¿y eso es lo que podría mejorarme?

El paciente curó y Nasrudín tuvo una ocasión más para aprender.
El remedio es la mitad de la cura, la otra mitad es la respuesta de aquel a quien se cura.

Cuento sufí

Fotografía de Triboniano

Leer más

Aprender a Escuchar

Escuchar



Es un tanto difícil mantener los oidos "conectados" todo el tiempo. Vivimos rodeados de expertos en casi todo, de vecinos protagonistas de hazañas solo sabidas por ellos mismos y de demasiados enamorados de su propio discurso. Sin embargo, es indudable que uno de los pasos en nuestro camino hacia la superación personal es escuchar. No hablo de hacer una pausa en lo que digo y permitir que mientras tomo aire el otro se dé el lujo de decir algunas palabras. No me refiero a buscar en las palabras del otro la forma de enlazar "con arte" mi propio argumento. Hablo de escuchar activa y comprometidamente y comprender lo que hay de acuerdo y de desacuerdo en lo que me dice el otro.

¿Porqué nos cuesta tanto abrirnos a la comunicación sincera y abierta? La respuesta es clara: tememos aceptar nuestros errores, estamos demasiado encerrados en nuestras creencias y les damos convicción de certeza absoluta o simplemente no queremos enterarnos de algunas verdades. Tendemos a escuchar sólo lo que queremos escuchar y a dejar fuera lo que no nos conviene.

Por si acaso alguien no quiere enterarse de lo que hablamos, me animo a decirlo explícitamente: hablo de escuchar, no de obedecer. De escuchar, no de someterse. De escuchar, no de estar de acuerdo. De escuchar, no de anular mis propias ideas. Escuchar para aprender la parte del todo que todavía ignoramos.

Jorge Bucay en la editorial de la revista Mente Sana nº 5

Fotografía de Plim

Leer más

Tiempo libre

Distorsionar la realidad


Fotografía de faragocito

No hay mayor tiempo perdido que pasarse la vida corriendo.
Carl Honoré.


No hace mucho tiempo mantuve una agradable conversación con un buen amigo.
Acompañados de unas cervezas y algo de picoteo, charlamos y razonamos sobre lo divino y lo humano hasta acabar en un tema que, con él, siempre resulta algo polémico: el tiempo libre.

Mi amigo es una excelente persona, pero se queja continuamente de carecer de tiempo libre.

Acabé proponiéndole realizar, entre los dos, una especie de cuadro horario en el que detallara las ocupaciones que tenía ordenadas por franjas horarias. Aceptó.
Lo hicimos entre ambos; y finalmente teníamos una suerte de agenda semanal que podríamos considerar como la foto fija de su actividad habitual en cualquier semana de su vida actual.



Una vez realizado este ejercicio, le anime a que comentáramos las impresiones y sensaciones que tanto uno como otro teníamos al respecto.

Muchas veces solo vemos el mundo a través de nuestros ojos, y filtrado por toda una serie de condicionantes propios que nos impiden ver las cosas “de otro modo”.
Una visión externa, de máxima confianza y sin ningún otro ánimo que expresar “otro punto de vista” sobre todo aquello que nos rodea, y hasta de nosotros mismos, puede ayudarnos a comprender algunas cegueras que todos solemos padecer.

Aclarados estos extremos, y con el despliegue horario semanal ante nuestros ojos, nos dispusimos a expresar nuestras sensaciones.

Era obvio que mi amigo carecía de tiempo libre. La visión de su jornada diaria era una continua concatenación de actividades, una tras otra, que apenas dejaban algún pequeño hueco para retomar fuerzas previamente a emprender, de nuevo, otra actividad.
Estaba claro que su afirmación de que no disponía de tiempo libre estaba muy fundamentada.

Y dado que, lógicamente, no parecía una cuestión de falta de organización de su tiempo, cabía pensar que ese ritmo y esa continua actividad debían hacer a mi amigo muy feliz.

Nada de eso, me dijo.
¡Sorpresa!, pensé para mis adentros antes de preguntarle...

Si has organizado tan bien tu tiempo, con una secuencia que completa perfectamente todos los segmentos horarios del día, ¿cómo es que esta gran obra tuya no te satisface?.

Joder Juan, pues ¿no te das cuenta de que no tengo un minuto libre?.

Su respuesta era, precisamente, la clave del problema.

Y, entonces, -le dije- ¿porqué no has llenado tu agenda con tiempo libre?

Se quedó mirándome. Ambos nos miramos.
En ese preciso instante, fue consciente de que yo no estaba usando un simple juego de palabras, ni tampoco me estaba cachondeando de él.

En un instante tomó consciencia de que se le había “olvidado” programar su tiempo libre.

Mira... le dije.

Si no eres consciente de que tu tiempo libre forma parte de tu vida, y de que esa “parte” es tanto o más importante que la parte de tu tiempo “ocupada”, será imposible que esta dinámica no acabe convirtiéndose en la pescadilla que se muerde la cola.

Su nivel de estrés es creciente, y su sensación de que el tiempo se le escapa entre las manos le genera una carga extra de ansiedad... que acaba necesitando una mayor dosis de estrés para ser mantenida.

Queda claro que hay cuestiones que no pueden desatenderse en el normal desarrollo de un día de nuestras vidas. Las obligaciones profesionales están ahí para ser cumplidas. Los segmentos horarios necesarios para reparar fuerzas (comer y dormir) deben también respetarse, e incluso -si existe posibilidad real- estirarse. Pero es normal, como pasaba en el cuadro horario de mi amigo, que un montón de actividades, por lo común sin tiempos controlados, ni finalidades bien definidas, ni objetivos concretos -en términos de satisfacción personal- acaben “llenando” horas y horas de la semana sin que nos demos cuenta de que, el resultado final, acaba perfilándose en la dirección contraria a las intenciones iniciales con que las comenzamos.

Incluso su propia disponibilidad, para todo, a cualquier hora, hacían que mi amigo ni apagara el móvil, ni el ordenador portatil, ni todos los mecanismos de comunicación con el exterior.
Se le había olvidado que hay que tener, siempre, un tiempo para no-estar.

Analizamos una a una todas sus actividades, viendo en realidad cuál era el trasfondo emocional y vital que le estaban dejando.
Tras un par de horas de darle a la sin hueso, mi amigo parecía haber descubierto un nuevo enfoque a su “semana tipo”.

Han pasado varias semanas desde entonces.
Y ayer pudimos conversar por teléfono.
La cosa ha cambiado notablemente.
Su estrés ha aumentado, en cierta medida, como consecuencia de disponer de “tiempo libre”.
Es una situación normal hasta que su cuerpo y su mente se ajusten nuevamente y procuren caminar al unísono.
Cuando el cuerpo se queda quieto, en normal que la mente se inquiete.
El tiempo, y la dedicación de esos “espacios silenciosos” a “otras cosas” distintas, con un perfil más personal, con un horario medido meticulosamente, con un ritmo y velocidad “distintos” al habitual en el resto de la jornada y orientadas al cultivo de la satisfacción personal (no confundir con el egoismo)... acaba dando sus frutos.

Ayer mismo, su tono al conversar había decrecido unos pocos decibelios respecto de lo que era habitual en él.
Ha dejado alguna de sus anteriores actividades, sin llenar ese tiempo con otras.
Se está dando tiempo para dejar que las cosas “vayan sucediendo”.

Está planteándose pedirle a su jefe un “descenso” que lo sitúe en un nivel de responsabilidad (no de actividad) más bajo del actual. Tiene miedo de que aquél lo interprete como un desaire cara a la empresa y, de momento, no quiere dar ese paso. No le importaría sacrificar una parte de su salario para conseguirlo.

Nos reímos bastante en este diálogo telefónico.

Y es que mi amigo, se ha dado cuenta de que tenía -a su vez- un gran amigo que le era completamente desconocido: él mismo.

Artea.

Ajustar la realidad


Fotografía de fabianguiza

Carl Honoré es canadiense, escritor, periodista y analista del movimiento Slow.
Autor de El Elogio de la Lentitud y Bajo Presión: cómo rescatar a nuestros hijos de una paternidad frenética, cuya lectura recomiendo a todo el mundo.

Leer más

Gil Azouri

Budapest



Otra de esas galerías que descubres por pura casualidad y acaba encantándote.
Yo buscaba algo sobre Budapest, y tropecé con Gil Azouri, que además de esa magnífica ciudad ha tenido a bien obserquiarnos con unas estupendas galerías donde reconfortar nuestra mirada.

China



Visita las galerías de Gil Azouri.

Leer más

Ritual

Saludo Namaste



Desde siempre, en las sociedades tribales, los rituales han desempeñado, con toda probabilidad, la función de hacer aceptables los cambios, indicar actitudes en una situación concreta y ayudar a la relación con el entorno. En el plano de la tribbu, sirve para reafirmar el orden divino a través de una manifestación física o expresión como una danza ceremonial o un canto. En un plano más esencial, es el pegamento invisible que mantiene el todo unido. Hace que las situaciones sociales nuevas e incluso molestas sean fáciles de manejar: desde el gesto de encajar las manos y dar la bienvenida a los extraños hasta guardar cola en el mercado. Ofrece un conjunto de reglas no escritas, muy pulidas por la práctica, que rigen la vida cotidiana y ayudan a desarrollar el potencial humano.

Donald Atman en Del cielo a la mesa.

Fotografía de beautyredefined.

Leer más

Portraits

Ojos azules


Siempre se ha dicho que la cara es el espejo del alma.
Y si esto es así, cosa que me parece más que probable, los ojos deben ser pues las ventanas por las que el alma asoma al mundo.

Ojos verdes


Quizás porque el lenguaje del alma siempre ha sido un idioma muy atrayente para mí, de vez en cuando me doy una vuelta por la página de Portraits (Retratos).
Busco caras, miradas, gestos... y trato de aprender su vocabulario... aunque en más de una ocasión no me queda otro remedio que....

Ojos del alma


... recurrir al diccionario.

Artea.

Visita Portraits.

Leer más

Forests Forever

Bosque 1


Forests Forever (Bosques para siempre) es un sitio que pretende, a través de un interesante paseo que se parece en mucho a una película, despertar en nuestras conciencias la necesidad de conservar nuestros bosques.

Bosque 2


En los tiempos que corren, esta conservación se convierte en una auténtica necesidad. Sin bosques no hay vida ni supervivencia posible en el planeta.

Bosque 3


Un paseo virtual cargado de historia, información (en inglés) y una importante carga de relajación gracias a un mágico musical que acompaña toda la visita.

Bosque 4


Para los usuarios de windows, previo registro gratuito, puede obtenerse un magnífico salvapantallas similar a la presentación de la web.

Merece la pena darse una vuelta por Forests Forever.

Leer más

Despertar

Flor de almendro



La semana pasada descubrí que había llegado tarde a la poda de los almendros.
Las ramas con exposición más soleada ya habían echado flores, y el resto mostraba los botones florales a punto de estallar.
Hoy, dando un paseo por los alrededores de casa, descubro que el almendro que amablamente nos custodia el camino se ha puesto su traje de gala.

Fiel a su cita anual, la vida vuelve.
Y con ella, una nueva oportunidad de renacer.
Aprovechemos el impulso.

Artea.

Fotografía de Eneko Alonso

Campos de almendros




Fotografía de dsevilla

Leer más