
En los últimos tiempos no he asistido a muchas reuniones.
Por alguna razón (no se muy bien cual) tanto en el trabajo como en la comunidad vecinal o asociaciones en las que participo, he estado ausente.
Hace muy pocos días asistí a una reunión junto con otras 50 o 60 personas.
El tema no era excesivamente cautivador, por lo que dediqué una buena parte del tiempo en observar lo que sucedía, tanto visible como invisible.
Por aquello de que la lectura corporal resulta materia obligada en mis actuales estudios, en los últimos tiempos voy observando de qué pie flojea cada una de las personas con las que me cruzó. Luego deduzco que partes de sus sistema musculoesquelético pueden verse afectadas, razono el porqué y trato de buscar la mejor alternativa (dentro de las limitaciones del quiromasaje) para dicha situación.
Haría falta una posterior palpación para verificar o descartar estas primeras suposiciones, pero no es frecuente que alguien te pare por la calle para preguntarte si puede palparte el trapecio, los escalenos o el triceps sural, por ejemplo. Así que la cosa no pasa a mayores y queda en un sano ejercicio mental muy apropiado cara a los próximos cuatro exámenes que abordaré a finales de junio.
Pero, siguiendo con el hilo de la reunión, traté de observar el ambiente invisible que flotaba tanto sobre el propio colectivo de los asistentes, como de los oradores, como de algunas de las personas particulares allí sentadas.
Finalizadas las oratorias se dió paso a un turno de preguntas, lo que despertó enormemente mi curiosidad. Es un momento especialmente significativo para descubrir ciertos aspectos humanos que solo suelen manifestarse en situaciones muy puntuales, como esta.
Y esto fue así porque, de entre los asistentes que formularon preguntas, hubo al menos dos de ellos que simplemente se levantaron he hicieron dos preguntas que nada tenían que ver con lo que se había hablado y que, en realidad eran respuestas a sus mismas preguntas.
¿?
Igual que formularon sus preguntas podrían haber dicho simplemente buenos días, o que lucía un sol estupendo en Valencia aquella mañana.
Pero hicieron sus preguntas, aún sin sentido y sin objeto alguno.
Tuve que contener mis risas, que estuvieron al borde de estallar.
Entre los preguntados, algunos respondieron como pudieron, y uno de ellos no respondió a ninguna de estas dos preguntas; aunque una particular mirada suya sobrevoló toda la sala.
Para mi fue muy divertido.
Y es que hay personas que, de uno u otro modo necesitan llamar la atención sobre su presencia.
De ahí las preguntas.
Y hay otras que sobresalen por encima de una multitud, aunque no quieran hacerse notar.
De ahí los silencios.
Muy divertido.
Muy instructivo.
Una buena reunión, aunque no me enteré muy bien del conjunto de sus contenidos.
Estaba absorto. Simplemente sentado y mirando.
Artea
Bonus track.-
Tema: Break of dawn
Artista: Amethystium
Álbum: Evermind (2004)





























