21 septiembre 2014

Divergencia

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Dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española que divergir es un término que se aplica a dos cosas que, siguiendo inicialmente una misma línea, se van separando la una de la otra a partir de un cierto punto.

Y encaja bastante con la sensación que me ha venido acompañando desde nuestro último encuentro en el blog.

Múltiples ejemplos he encontrado en los que se hace patente esta definición.

El verano ha sido largo y seco, aunque tanto los caminos como la almohada se han visto bastante aliviados a costa de mi llanto.

Imposible cerrar heridas en tan corto espacio de tiempo...
Tan imposible... como encontrar todas las respuestas...
Y al final... cuando tenía algunas pocas... de repente... ceso la búsqueda.

Acepto todo cuanto ha sucedido...
Me abandono en manos de la vida...
Que sea ella quien guie mi destino...

Los caminos se separaron... cada cual anda buscando su horizonte... en la divergencia.
¿Quién sabe dónde acabará cada uno de ellos?

Mis botas han sufrido... y siguen sufriendo... no he parado de caminar.
Mis pasos no cesan en busca del rumbo que de sentido a este nuevo camino.
Y quién sabe qué o quién se esconden tras el próximo recodo.

Se hace camino al andar.
He vuelto de nuevo... para quedarme una larga temporada.

Artea


Divergencia2




12 julio 2014

El momento del adiós




Renacer



Hay momentos en la vida ciertamente especiales.
Este preciso instante es uno de ellos; claramente enmarcado en un contexto de profundo cambio.

Mientras voy pulsando teclas, intentando dar forma y sentido a esta pantalla, tan vacía y en blanco como poco a poco va quedando una parte de mi corazón, los recuerdos se agolpan en la mente y los sentimientos se abren paso hasta asomar a flor de piel, formando un conglomerado de llanto y desconsuelo que, a buen seguro, en no pocas ocasiones interrumpirá el relato.

Quizás no ayude mucho la musiquita que me ha dado por poner… pero por algo hoy el puntero del ratón se detuvo en esa precisa carpeta, aunque ahora mismo no acierte a comprender porqué.

En apenas tres días concluirá una etapa a la que he dedicado buena parte de los últimos seis años de mi vida. En mi mente parecía, por fin, perfilarse el momento de cerrar unos libros… para comenzar a escribir un guión propio.

Probablemente la propia concentración en esta madeja de huesos, músculos y técnicas impidieron percibir con claridad la tragedia que se estaba cocinando en los fogones de mi propio corazón.

Hace apenas unas semanas, supe que el guión sería escrito en condiciones sustancialmente distintas a las previstas.

Así que a medida que pasan los días, crece en la misma medida un ancho y profundo sentimiento de pérdida.

Toca pues asumir, en primera persona, que si algo caracteriza de verdad  a la vida es su marcada tendencia al cambio.

Tendemos a creer que todo aquello que nos rodea es permanente; incluso acabamos apegándonos de modo tal que, cuando la pérdida llega... cuesta aceptarla y soltar amarras.

Así que con este mensaje, doy inicio a un viaje hasta al centro de mi propio dolor.
Doy por hecho que será una travesía de duras etapas; en busca de un sentido que me permita comprender la sabiduría que esconde aquella frase que un día leí en un libro del Dalai Lama, y que venía a decir algo así como que “el tamaño de tu dolor es equivalente al de tu apego”.

Es curiosa la forma en que a veces, toman sentido estas grandes verdades, marcándonos el horizonte que siempre debería presidir nuestro camino.

De momento, y con ciertas ayudas externas (los amigos aparecen cuando menos lo esperas) vamos haciendo frente a la lucha que se ha desatado entre el sentimiento de culpa y el de soltar. Porque si algo se hace patente en este proceso es lo difícil que resulta soltar y dejar ir; tan irremediablemente unido al dolor, que acaba conformando la segunda cara de aquél.

Pero… ¿acaso hay mayor acto de amor que el de dejar marchar?
Sea pues lo que tenga que ser.

Así que en pocos días iré cerrando actividades y tomaré unas merecidas vacaciones.
Imposible saber ahora si apareceré por estos lugares o con qué frecuencia.

Pero del mismo modo que acaba una fase, comienza otra. De hecho nunca se termina nada que no haya sentado las bases de otro inicio. Es la eterna rueda que nos envuelve.

Trataré de dar forma al montón de proyectos que dejé aparcados en algún momento de estos últimos años, y veré cuales de ellos son realmente importantes.

Trataré de encontrar las claves y respuestas de las que hoy carezco.

Trataré de encontrar-me de nuevo.

Como siempre que tropiezo con este tipo de circunstancias, calzaré otra vez mis botas y emprenderé ruta por todos los senderos que tan bien conozco… con la esperanza de encontrar esa pequeña senda, hoy perdida entre la maleza, que me devuelva al camino.


Renacer


En septiembre nos vemos.

Con todo mi afecto.

Artea

27 abril 2014

Renacer

Renacer


Fotografía de Gloria Martínez Sánchez

Siempre había tenido la sensación de que mi vida, tal como la viví, era una historia sin principio ni final.
Me sentía como un fragmento histórico, un pasaje aislado, al que no precede ni sigue ningún téxto.
Podía imaginarme perfectamente que tal vez había vivido en siglos anteriores y me había hecho preguntas que todavía no era capaz de responder; que tenía que volver a nacer porque no había cumplido la tarea que se me había asignado.

Carl Jung.

Si somos capaces de integrarnos
en el ciclo continuo de la vida,
nacer o morir ya no son acontecimientos extraordinarios,
sino puertas de entrada y salida
a diferentes etapas de aquél.

Renacer es mirar cada instante
como si fuera el primero y el último
que pudiéramos disfrutar.

Artea


Tema: All good things
Artista: Nelly Furtado
Álbum: Loose (2006)


21 abril 2014

Intimidad

Individualidad


Intimidad implica entrega y supone un entorno suficientemente seguro como para abrirnos.
Sólo en la intimidad puedo darte todo aquello que tengo para darte.

Porque la idea de la entrega y la franqueza tiene un problema. Si yo me abro, quedo en un lugar forzosamente vulnerable.
Desde luego que si, la intimidad es un espacio vulnerable por definición, y por lo tanto inevitablemente tiene riesgos.
Con el corazón abierto, el daño que me puede hacer aquel con quien intimo es mucho mayor que en cualquier otro tipo de vínculo.

La entrega implica sacarme la coraza y quedarme expuesto, blandito y desprotegido.

Intimar es darle al otro las herramientas y la llave para que pueda hacerme daño teniendo la certeza de que no lo va a hacer.

Por eso, la intimidad es una relación que no se da rápidamente, sino que se construye en un proceso permanente de desarrollo y transformación. En ella, despacito, vamos encontrando el deseo de abrirnos, vamos corriendo uno por uno todos los riesgos de la entrega y la autenticidad, vamos desvelando nuestros misterios a medida que conquistamos más espacios de aceptación y apertura.

Una de las características fundamentales de estos vínculos es el respeto a la individualidad del otro.

La intimidad sucederá solamente si soy capaz de soslayarme, regocijarme y reposarme sobre nuestras afinidades y semejanzas, mientras reconozco y respeto todas nuestras diferencias.

De hecho, puedo intimar únicamente si soy capaz de darme cuenta de que somos diferentes y si tomo, no solo la decisión de aceptar eso distinto que veo, sino además la determinación de hacer todo lo posible para que puedas seguir siendo así, difetente, como eres.

Las semejanzas llevan a que nos podamos juntar.
Las diferencias permiten que nos sirva estar juntos.

Jorge Bucay en El Camino del Encuentro





Tema: Punjab
Artista: Karunesh
Álbum: Global Spirit (2006)


16 abril 2014

La emoción a través del cuerpo

Emociones


En el interior del cerebro se encuentra un cerebro emocional, un verdadero "cerebro en el cerebro".

Este cerebro cuenta con una arquitectura distinta, con una organización celular diferente, e incluso con propiedades bioquímicas distintas del resto del neocórtex, que es la parte más evolucionada del cerebro; sede del lenguaje y el pensamiento.
De hecho, el cerebro emocional suele funcionar independientemente del neocórtex.
El lenguaje y la cognición no tienen más que una influencia limitada sobre él: no se le puede ordenar a una emoción que aumente de intensidad, o que desaparezca, de la misma manera que puede ordenarse al espíritu que hable o calle.

Por su parte, el cerebro emocional controla todo lo que rige el bienestar psicológico y una gran parte de la fisiología del cuerpo: el funcionamiento del corazón, la tensión arterial, las hormonas, el sistema digestivo e incluso el inmunológico.

Los desórdenes emocionales son consecuencia de disfunciones en este cerebro emocional. En muchas ocasiones, estas disfunciones tienen su origen en experiencias dolorosas vividas en el pasado, sin relación con el presente, pero que se hallan impresas, de manera imborrable en el cerebro emocional. Estas experiencias acostumbran a controlar nuestras percepciones y comportamiento, a veces decenas de años después.

La tarea principal del psicoterapeuta es "reprogramar" el cerebro emocional de manera que se adapte al presente en lugar de continuar reaccionando a situaciones del pasado. Con este fin suele ser más eficaz utilizar métodos que pasan por el cuerpo y tienen una influencia directa en el cerebro emocional; en vez de usar el enfoque del lenguaje y la razón, a la que es tan poco permeable.

El cerebro emocional posee mecanismos naturales de autocuración: se trata de capacidades innatas que recuperan el equilibrio y el bienestar comparables a otros mecanismos de autocuración del cuerpo, como la cicatrización de una herida o la eliminación de una infección. Los métodos que pasan por el cuerpo se aprovechan de estos mecanismos.


David Servan-Schreiber en Curación emocional

13 abril 2014

Te está sucediendo

Estallido


La vida no te está esperando en ninguna parte,
te está sucediendo.

No se encuentra en el futuro como una meta que tienes que alcanzar,
está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar,
en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón.

Cualquier cosa que seas, es tu vida; y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.

Osho

06 abril 2014

Los modelos ajenos

Equilibrio


Una tarde, hace muchísimo tiempo,
Dios convocó una reunión.

Estaba invitado un ejemplar de cada especie.

Una vez reunidos, y después de escuchar numerosas quejas,
Dios realizó una sencilla pregunta: "Entonces, ¿qué te gustaría ser?".

Cada especie respondió sin tapujos y a corazón abierto.

La jirafa dijo que le gustaría ser oso panda.
El elefante pidió ser mosquito.
El águila, serpiente.
La liebre quiso ser tortuga; y la tortuga, golondrina.
El león rogó ser gato.
La nutria, carpincho.
El caballo, orquídea.
Y la ballena pidió permiso para ser zorzal.

Le llegó el turno al hombre,
que casualmente venía de recorrer el camino de la verdad;
hizo una pausa, y esclarecido exclamó...
"Señor, yo quisiera ser....feliz".

Vivi García en Me gustaría ser.

Las más de las veces...
buscando un modelo...
nos olvidamos de aquel que mejor puede servirnos:
el nuestro.

¿Hay algo fuera que no esté dentro?

Artea





Tema: Oro mo bhaidin
Artista: Cathye Ryan
Álbum: Cathye Ryan (1997)


02 abril 2014

Emociones atrapadas

Dolor emocional

La idea más antigua en el arte de la sanación es que la enfermedad es causada por un desequilibrio en el cuerpo.

Las emociones atrapadas son tal vez el tipo más común de desequilibrio del que sufren los seres humanos.

Yo creo que las emociones atrapadas pueden estar implicadas en casi todas las enfermedades, directa o indirectamente.

Debido a que las emociones atrapadas son casi universales, porque siempre generan distorsión en el campo energético del cuerpo y porque son completamente invisibles, pueden causar una increíble amplia variedad de problemas físicos sin ser desenmascaradas.

Las emociones atrapadas son verdaderamente epidémicas y son la causa invisible e insidiosa
de mucho sufrimiento y enfermedad, tanto de naturaleza física como emocional.

Las emociones atrapadas debilitan el funcionamiento inmune y dejan al cuerpo más vulnerable a la enfermedad. Pueden deformar los tejidos del cuerpo, bloquear el flujo de energía e impedir el funcionamiento normal de los órganos y las glándulas.

Bradley Nelson en El código de la emoción


30 marzo 2014

Pasa casi desapercibido

Campos de Lavanda

Pasa casi desapercibido, pero el proceso de vivir es mucho más interesante y enriquecedor que la propia meta.
Aunque no se llegue, se emprende el camino; cada instante es el logro, y cada paso la vida.
El ser humano se angustia, y por eso le pasa desapercibido el viaje hacia la meta.
La obsesión por los resultados es tan fuerte que no se valora el aquí y el ahora.
En una palabra, se busca la llave de la felicidad donde no puede hallarse.

No se vive, por la influencia de las circunstancias del exterior, y se pierde a cada momento la consciencia de ser y existir.
Es conveniente vivir la vida paso a paso, porque cada paso tiene su interés y su mensaje.
No es un paso más, sino un paso único.

Ramiro A. Calle en Aprender a vivir, aprender a morir.




Tema: Isoar
Artista: Nguyên Lê
Álbum: Zanzibar (1992)


26 marzo 2014

Cuerpo = Mente



Conexión

La vida empieza hablándonos de forma cariñosa, en voz baja.
A veces hay dificultad para escuchar.
A menudo nosotros no oímos, no entendemos, no queremos o no sabemos escuchar; y entonces la vida nos habla un poco más alto.
Si seguimos sin enterarnos, la vida nos sigue hablando más alto hasta que nos da un grito; y esa experiencia del grito, que provocamos al no ser receptivos, es lo que llamamos enfermedad, dolencia o accidente.

Es más importante fijarse en el órgano o zona del cuerpo afectada que en la enfermedad en sí.
Lo que he descubierto es que la zona donde tienes la dolencia no es ninguna casualidad.
Hay un esquema, un código mediante el que tienes la oportunidad de encontrar cuál es la creencia o el hecho concreto de tu vida que ha producido ese problema en tu cuerpo.

Si encuentras la clave y, no sólo la encuentras sino que la aceptas, la vives de otra manera, superas el juzgar si eso es bueno o malo y te das cuenta de como este hecho te está apoyando, entonces la dolencia se desvanece. No hay que hacer nada más, el problema desaparece.

Eric Rolf en La Medicina del Alma