02 enero 2008

La grandeza de lo simple

Jardin de piedra de Ryoan-ji



El llamado Jardín Zen no es otra cosa que un estilo de jardín en el que los elementos vegetales no son lo más destacado; incluso pueden no estar presentes. Su origen es japonés, y sus elementos fundamentales son la arena, y las rocas.

Historia de los Jardines Zen

Los primeros indicios de Jardines Japoneses surgieron en el período Nara (710-794 d.c.) dentro del Palacio Imperial. El nacimiento del Jardín Zen estuvo basado en la necesidad de crear un espacio que fuese utilizado como una ayuda para la meditación. Durante este período, las parcelas de tierra fueron pequeñas y sus estanques diseñados a una escala menor. Es por ello, que para inducir la sensación de grandes ambientes en espacios pequeños se requirió representar el paisaje natural mediante la combinación monocromática de todos sus elementos. Como resultado nació el Jardín Zen tipo "escenario" que se fue sofisticando con la incorporación de intrincadas líneas costeras en las orillas de sus estanques y mediante el uso de rocas en varias formas.



Posteriormente, en el período Muromachi (1336-1573) y muy influenciados por el Taoísmo aparecen los ideales estéticos de este tipo de jardín:
Yugen: La simplicidad elegante.
Yohaku no bi: La belleza del vacío.

En este período, la práctica del Zen se popularizó entre los Samurai como una disciplina necesaria para realizar la acción correcta en momentos difíciles.

Durante el período Momoyama (1574-1599) se introducen rocas talladas (anteriormente sólo podían ser naturales) y el O-Karikomi (recorte de árboles y setos para darles formas).

El jardín tipo "paisaje seco" (kare-sansui), realizado con rocas y arena en estrechos espacios ubicados frente a los cuartos de meditación comenzó a aparecer en los Templos. Sin el uso de agua, la arena y las rocas simularon su presencia en forma de ríos o ambientes oceánicos.

En el jardín japonés se expresa espiritualidad, en el sentido de que en él no hay riqueza material, sino la pureza de cosas simples y austeras. Los elementos son sólo objetos naturales que mediante su perfecta colocación hacen que el jardín se convierta en una obra para la contemplación.

Elementos de un Jardín Zen

Para apreciar los jardines Zen es importante comprender por qué y de qué forma son importantes sus elementos.

Arena: Representa la plataforma sobre la cual existimos, se considera como un elemento que absorbe, recicla y transmuta la energía a través de su magnetismo. Su presencia nos ayuda a neutralizar las frecuencias nocivas, todos los pensamientos, emociones, actitudes y energías negativas se transmutan, creando un ambiente de tranquilidad y serenidad.

Cuarzo: Son seres vivientes de la tierra, que por sus cualidades especiales, permiten recibir, almacenar y transmitir energía positiva. En el Jardín Zen, la arena de cuarzo actúa como un generador permanente de energía, ayudando a crear una sensación de armonía y equilibrio en los espacios.

Piedras: Las piedras representan los obstáculos y tropiezos que enfrentamos a lo largo de nuestra existencia. Sin importar que tan grandes o pequeños son, siempre nos dejan una enseñanza. Nada pasa por casualidad, todo tiene un motivo de causa y efecto. Las rocas simbolizan las experiencias y los peldaños que avanzamos en nuestra vida.

Velas: Las velas nos iluminan el camino a seguir. Concentrándose en la luz de la llama encendida, observando los surcos que son nuestros propios caminos, podemos recibir la claridad que viene de la calma y la meditación.

El Karesansui del Templo Ryoan-ji.

Los jardines de piedra considerados más hermosos son los de Kyoto (antigua sede imperial). Entre estos, el más conocido es el del templo Ryoan-ji: quince rocas en una alfombra de grava blanca expresan la mentalidad del budismo Zen. Es considerada como una de las obras maestras de la cultura Zen.

Al sentarte y contemplarlo la calma te invade.

Neurocientíficos de la Universidad de Kyoto han utilizado un modelo de análisis de la forma en el procesamiento visual y han descubierto un árbol perfectamente definido en el espacio vacío existente entre las rocas. Según estos, los monjes que construyeron el jardín tenían habilidades especiales: podían "equilibrar las fuerzas de la ciencia de la visión". Es decir, con la meditación zen podían crear intuitivamente las líneas simétricas de la imagen que deseaban representar, sin ser conscientes de ello.

De hecho, los científicos han intentado aplicar el modelo analítico con disposiciones distintas de las rocas que forman el jardín y han sido incapaces de generar patrones parecidos a los obtenidos con la disposición original.

Algunos científicos de la visión consideran que el cerebro utiliza líneas simétricas semejantes para generar las formas. De este modo, el cerebro también sería capaz de percibir la forma del árbol en el jardín de Ryoan-ji si se encuentra en estado zen o en meditación.

Quizás a partir de ahora, el jardín pierda su magia minimalista, pero los visitantes ya sabrán donde situarse para "ver" la figura zen. En la planta baja del templo, perfectamente alineado con la imagen del jardín, existe el punto exacto donde convergen las líneas de simetría procedentes de las ramas y el tronco del árbol.

Después de analizar por ordenador el jardín zen del templo de Ryoan-ji han descubierto por qué induce un efecto tranquilizador en sus visitantes: la disposición aparentemente aleatoria de piedras y musgo produce en la mente inconsciente del visitante la imagen de un árbol.

El Karesansui en nuestro hogar.

En los últimos tiempos, han salido a la venta pequeños cuadros de madera en cuyo interior y con los materiales propios de los jardines de piedra Zen pueden re-crearse las formas propias de estos.

Miniatura de Jardín Zen



Estos pequeños Jardines Zen animan a crear o simplemente, a jugar. Nos permiten reflejar nuestros sentimientos más profundos mediante el diseño y los modelos que podemos dibujar. Nos aportan calma, haciendo volar la mente, refrescan nuestra alma y nos acercan a la realidad de nuestra naturaleza más secreta.
Para los japoneses es un instrumento de meditación y relajación mientras que en Occidente se considera una buena alternativa de antídoto contra el estrés de la vida moderna.

Permiten dar descanso a nuestra mente, focalizando nuestras preocupaciones en un solo punto. Tranquilizando la ansiedad, la angustia y los miedos.

Imágenes de Jardines Zen.
Galería de Jardines de Kyoto.

Juego Zen Puzzle Garden.

Practica el Jardín Zen On-Line.