02 julio 2008

El gesto puro

Equilibrio en la barca

El gesto puro abre la vía a un espíritu bienhechor, del que es expresión. El gesto puro traduce aquella actitud interior que le permite al hombre reaccionar ante cualquier situación en función del SER, y superarla en función de Él. Toda situación que se viva así de forma justa, refuerza el "movimiento en espiral", movimiento de transformación. El gesto puro es expresión de un orden de movimientos que se va afirmando sin nunca detenerse. De este modo, y en forma individual, el hombre corresponde al dinamismo original de la vida. Se disolverá y renovará toda forma endurecida por las condiciones existenciales. Es una perenne transformación. El gesto puro supone una forma viva de estar. El hombre que de este modo vive en función de su auténtico Ser, afronta el mundo sin preocupación. En la medida en que un hombre esté en su sitio según su Ser esencial, podrá abordar más libremente y sin trabas todo cuanto, en cada momento, se presente ante él. Estará realmente abierto ante esa vida que jamás se repite. Lo "conocido" rígidamente, tiene la posibilidad, en cada instante, de darse tal cual él es. Trabajar para adoptar el gesto puro es permanentemente reconocer -para renunciar a ello- los prejuicios, los esquemas, las "posiciones definitivas" con las que escamoteamos las verdades de la vida.

Karlfried Graf Dürckheim en La práctica del camino interior