21 octubre 2008

El silencio son los grillos

Noche y silenio



Soy amante del silencio, e incluso -a veces- de la soledad. Algunos me definen como melancólico.
Un conocido, psicólogo de profesión, me dijo un día que es debido a un mecanismo compensatorio para autodefenderme del ruido que me rodea.
Es posible. ¿Quién dice que no?. Valencia es, desde luego, una ciudad muy ruidosa.
Yo siempre le digo, tanto a él como al otorrino, que oigo menos del oído por el que más se me grita, independientemente de su ubicación en mi cabeza.

En mis paseos desde casa al trabajo y viceversa, suelo hacer algunas cosas que alguien calificará de "raras" o extravagantes.
Y durante este pasado verano, por aquello de comprobar las diferencias con otras épocas del año, en el trayecto al curro solía prestar atención para descubrir si, durante algún segundo de la media hora que tardo en llegar, puedo no escuchar nada.

Y desde luego que no es posible. Ni un solo segundo es posible escuchar el silencio a lo largo de dicho trayecto.
Y la naturaleza de la mayor parte de sonidos que recibo es mecánica y, normalmente, estridente.

Suelo repetir el experimento en casa, durante la noche, en ese precioso espacio de tiempo que transcurre entre que te acuestas y finalmente te duermes.

Y, desde luego, que todas las noches escuchaba un sonido muy familiar: el de los grillos.
Entonces pensaba cuán bien hicimos en trasladarnos a las afueras de Valencia. Antes vivíamos más engullidos por la propia ciudad. Veremos cuanto dura, pues ya comienzo a percibir como necesario alejarme todavía más de tanto ladrillo.

Y fue justo en ese momento cuando alguien, a mi lado, me preguntó una noche ¿que hacía?.
Yo le respondí: escuchando el silencio.
¿Y qué es el silencio?- me indagó de nuevo.
El silencio, cariño mío, son los grillos.

Artea.

Bonus track.



Artista: Mike Oldfield
Tema: Return to the origin
Álbum: Tr3s lunas (2002)

12 comentarios:

elrincondesusu dijo...

Amo el silencio y la escucha de él.
Gracias por compartir este mensaje.
Besos de Sol
Su

klimtbalan dijo...

Son tan escasos los momentos de silencio, que los sentimos como una sensación extraña al principio. Hasta que lo reconoces, y entonces te sumerges en él, disfrutándolo.
Un abrazo "chillao"

Ladelmedio dijo...

Lo más parecido al silencio que he escuchado ha sido en el cielo, a mil metros, en un globo. Creo que era silencio, pero no lo sé seguro.

Artea dijo...

Bueno, en esto, como en casi todo...se puede simplificar.

Suele pensarse que el silencio es, simplemente, la ausencia de ruido; o si se prefiere, de sonido.

Físicamente, es posible que así sea.

Pero yo entiendo el silencio como una cualidad interior. (Alguien diría una cualidad del Ser o una cualidad del Alma. No me importa el nombre. Cada cuál puede elegir el que prefiera.)

¿Cómo sino podría identificarlo con los grillos?. Porque los grillos son "ruido", son "sonido".

Entonces, si los grillos son escuchados por mis oídos ¿cómo puedo decir que son silencio?.

Pues yo afirmo que, en esas noches de verano en que lanzo mis antenas auriculares a la caza de algún sonido...los grillos me parecen silencio.

Ahora bien... cualquier moto o coche que se escuche, por lejos que sea, rompe el hechizo.

Cosas de la vida.

:)

danielfuengirola dijo...

Solo es que sabe estar en soledad aprecia verdaderamente la compañía de otra persona.

Reconozco que me atrae el silencio ,ese que no buscas lo a veces e notado esa tranquilidad en que solo se oye mis pensamientos y eso que no pensaba en nada en particular. (también ayudaba estar un un playa libre de turistas, y el sonido del agua, que es como los grillos)
Saludos.

Artea dijo...

Las sensaciones que transmite cualquier sonido propio de la naturaleza y la vida tienen una cualidad particular que los hace atractivos.

No suelen ser rechazados por nuestro ser.

Cosa distinta pasan con los mecánicos y eléctricos. Suelen espantarnos.

La soledad elegida, Dani, es dura... pero es un regalo del cielo.

A mi me atrae, pero solo en ocasiones. Soy hombre de pareja y de familia.

Un cordial saludo.

Almazhen dijo...

El silencio en ocasiones te ofrece la mejor escapatoria, me gusta rodearme del silencio, me asedia , me conquista acariciando mi alma como un susurro...

Personalmente a veces me gusta acompañar ese silencio con ayuda de los grillos, un día de lluvia, música o los chasquidos del fuego en las hogueras.

http://www.goear.com/listen.php?v=8bfb41e

Un abrazo Artea.

Artea dijo...

¡Has vuelto Almazhen!. ¡Sorpresa!

Si el silencio es una cualidad, y no es la ausencia de ruido, no es extraño que quieras acompañarlo de aquellas otras cualidades que percibes favorecen tu alma.
A todos nos gustan las buenas compañías. ;)

Consecuentemente, todas esas cosas que te sugiere el silencio son, en realidad, indicadores del camino a seguir.

Y recuerda, la brújula sólo marca el norte... no marca la dirección. Somos nosotros quienes elegimos el rumbo.

Me alegro de volverte a leer, y además en un nuevo sitio.
Convendría que habilitaras los comentarios para que pudiéramos decirte alguna cosa sobre tus textos.
Inténtalo.

Un fuerte abrazo

:)

Almazhen dijo...

Si, he vuelto tras una larga temporada de silencio reparador, ahora más que nunca me encuentro con la fuerza del momento presente, compañero inseparable.

PD; no sé que sucedió en la plantilla del blog que por el motivo que fuera no dejaba acceder a los comentarios a pesar de estar habilitados, ahora parece que todo funciona bien.

Lo dicho, me incorporo al camino con más fuerza que nunca.

:)

Artea dijo...

Nos leemos.

Celebro que estés de nuevo en el camino.

:)

Susana dijo...

Buen, otra entrada sobre el silencio... Creo que ya he comentado en alguna ocasión (y sino lo hago ahora) que mi remanso de paz, mi oasis, está en un pueblecito muy chiquitillo, en el que todo cuanto se puede hacer es pasear, pensar, y quemar tronca tras tronca en el hogar.
El caso es que si algo se escucha allí es el silencio, grillos y chicharras incluídos, y el despertador no es otro que una golondrina posada en la barandilla del balcón.
El paraíso debe parecerse bastante a esto, no?
Abrazos.

Artea dijo...

Si ese pueblecito carece de cobertura de telefonía móvil no te quepa duda que es el paraiso terrenal.

Ninguna duda.

Es reconfortante pensar que todavía existen sitios así en este país.

Tendrás que darme las coordenadas para acercarme por allí algún día.

Un fuerte abrazo.