19 octubre 2008

Escuchar a otros

Piedra en el borde



Un viejo y un joven viajaban con un asno. Al llegar a la aldea caminando junto al animal, los niños de la escuela rieron al verlos pasar diciendo: ¡mirad esos tontos!, tienen un asno robusto y van caminando; por lo menos el viejo podría montarse en el.

Al escuchar a los niños, los hombres pensaron que debían seguir el consejo, pues pronto llegarían a otra población y la gente se volvería a reir de ellos. Así pues, el viejo se montó en el burro y el joven caminó detrás.

Entonces encontraron un grupo de gente que los miró y dijo: ¡mirad!. El hombre viejo montado en el burro y el pobre muchacho caminando. Así que cambiaron puestos. El hombre viejo caminó y el joven montó en el burro.

Entonces otro grupo de gente se acercó y dijo: ¡mirad que muchacho mas arrogante!. Quizás el viejo es su padre o su maestro, y va caminando, mientras el va montado en el burro. Esto es contrario a toda norma.

¿Qué podían hacer ahora? Ambos decidieron probar la única posibilidad restante: sentarse los dos en el burro. Así que ambos montaron en el.

Entonces, otro grupo se acercó y dijo: ¡mirad que gente tan violenta!. El pobre burro está casi muerto, mejor sería que lo cargaran ellos en sus hombros.

Así que otra vez lo discutieron y decidieron llevar al burro en hombros, pues de otra manera la gente de la aldea vecina los llamarían tontos. Por lo tanto, cortaron un bambú, colgaron al burro de las patas y lo cargaron.
El pobre animal trató de rebelarse -como cualquier burro lo haría- e intentó escapar. Él no era un fanático de la sociedad, no creía en la opinión de los otros. Pero los dos hombres estaban empeñados y lo forzaron, asi que el burro se doblegó.

Precisamente cruzaban el puente para llegar a la aldea cuando una multitud se reunió alrededor suyo y exclamó: ¡mirad a esos tontos!. Jamás existieron idiotas semejantes: en vez de montar el burro lo llevan a cuestas. ¿Se habrán vuelto locos?.

El burro mientras tanto se puso inquieto. Tan inquieto que saltó y se cayó desde el puente al río, muriendo en el acto.

Ambos bajaron al río y junto al animal muerto el hombre viejo habló al muchacho.
Esta no es una historia ordinaria; el viejo era un maestro sufí -un iluminado- y el joven su discípulo. Los sufís siempre crean situaciones, pues dicen que a menos que la situación se presente uno no puede aprender de verdad. Así que esta fue una situación creada para el muchacho.

Ahora el viejo dijo: "Mira, así como el burro, tu estarás muerto si escuchas demasiado la opinion de los demás. No te preocupes de los demás, pues ellos son muchos y tienen su propia mente, por lo que diran siempre cosas diferentes. Si continuas escuchando a otros y no escuchas tu propio centro íntimo, irás de un lado para otro. Escucha tu voz interior, siéntela y muévete de acuerdo a ella".

Cuento sufí.

5 comentarios:

Lughnasad dijo...

Precioso cuento y cuánta razón tiene.

marcada dijo...

Somos muchos los que hemos estado sometidos por el yugo del "que dirán". Todo tiene su fin...

Artea dijo...

Ese final me suena de algo....

http://www.youtube.com/watch?v=70dn5LuPOlE

;)

marcada dijo...

Pues ni los conocía, en serio...

Artea dijo...

Seguramente, ni habías nacido.

Tenía yo 9 añitos cuando la sacaron.

:D