29 noviembre 2009

Halagos

Espejo irreconocible

Fotografía de jesuscm

De pequeños se nos enseña a buscar aprobación. Al obtenerla (cuando se nos felicita por algo que hemos hecho bien) nos sentimos bien, así que de forma natural actuamos para obtener más; y de esta manera la espiral continúa.
Lo cual no es malo, porque nos ayuda a distinguir el bien del mal y a advertir el peligro.
Sin embargo, si de niños aprendimos que el halago nos hace sentir bien, es posible que pese a hacer las cosas correctamente, de adultos recibamos menos cumplidos que antes.
En los cursos que imparto sobre estrés laboral, los alumnos suelen comentarme que muy pocos jefes los felicitan y les agradecen el trabajo bien hecho y, en consecuencia, como empleados tal vez empiecen a pensar que lo que hacen es insignificante. Y de ahí a creer que ellos mismos son insignificantes no hay más que un paso.

Douglas Miller en Don't worry

Hay que llevar cuidado con la constante necesidad de halagos y reconocimiento.
Según me dicta la experiencia, un buen antídoto para este mal es aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
Procura que parte de un día perfecto incluya, para tí, la necesidad de estar un rato a solas contigo mismo.
Reserva en tu agenda una tarde a la semana, sólo para ti.
Ya verás...mano de santo.

Artea

Bonus track.-



Artista: Max Folmer
Tema: Pentagram
Álbum: Lotus moon (2005)

6 comentarios:

Sylvaine dijo...

¡El futuro inquieta y el presente lo golpea!

Alcaudoncillo dijo...

Disculpa mi irregularidad en las visitas, siempre enriquecedoras, que a tu blog hago. Cuanta razón tienes en remarcar la necesidad de aceptarse a uno mismo, desde la conciencia tranquila huyendo del interesado reconocimiento de algunos.
Todos los días me dedico casi una hora al paseo, la respiración consciente y la relajación. Y aún así, me pillo a mi mismo, en más de una ocasión, deseoso de reconocimiento. En fin seguiremos andando el camino. Un abrazo, maestro.

eltiosain dijo...

¡¡Vágame!!

¡¡Que cosas!!

Artea dijo...

Hola Sylvaine.-

El futuro está por venir; no existe.

Lo que acaso inquieta es la imagen (idea) que nos hacemos de él.

Como toda idea anticipada, no tiene contacto alguno con la realidad; salvo en la cabeza.

Es un sueño.

El presente sí golpea.
Aunque también acaricia.
A cada segundo.

Un fort bisou.

Hola Alcaudoncillo.-

A poco que te asomes, descubrirás que tras cada deseo de reconocimiento, espera acechando el ego.

Bien está de tarde en tarde darle un caramelo, pero su deseo de golosinas no tiene límite.

Conviene por tanto estar alerta a su aparición; pues cada vez que esto sucede se nos brinda una inmejorable oportunidad de desprendernos de aquello innecesario para andar por nuestro camino.

Un abrazo al paseante, y a su parque.

Hola El Tío Saín.-

La emoción ha descuidado la ortografía y te has comido una l de letra. :D

Del valgo te has ido al vago, que curiosamente son dos términos que he aprendido en las clases de quiromasaje.

¡Qué cosas tiene la vida!.
¡Válgame!.

Un fuerte abrazo.

klimtbalan dijo...

Sabias tus palabras, como siempre!
Yo no puedo evitar que me ocurra lo que dices, sobre todo a nivel laboral! hay tanto "cazurro" por encima de uno!. Pero sí que lo intento.
Un beso grande grande. Y Feliz Año!

Artea dijo...

Hola Klimtbalan.-

No se si debes evitarlas o no. Eso solo tú lo sabes.
Porque "cazurros" siempre los ha habido... y probablemente siempre los habrá.

Está bien indagar en las necesidades de uno.
Es un buen camino para descubrir las carencias.

Sigue siendo feliz. Es un gran descubrimiento.

Un fuerte abrazo.