26 enero 2011

El silencio interior

Atardecer en lago


Fotografía de Marc Benslahdine

El silencio interior no es una consecuencia de haber reprimido los pensamientos, sino de ir más allá de ellos.

Juan Manzanera

Pasa el tiempo y apenas asomo cabeza por aquí.
Lo lamento, pero las cosas vienen así.

El nivel de estudio que exige tanto la osteopatía (con su correspondiente anatomía) como la acupuntura, apenas me dejan consultar el correo electrónico cada día.
Se acabó el televisor de lunes a jueves.
Cena temprana y dos horas mínimo diarias de hincar codo.

Si acaso alguna tarde no tengo clase ni nadie viene a casa a darse un masaje... aprovecho un poco para estar con la familia, comprar, hacer alguna de las tareas del hogar que tengo asignadas o simplemente salir a pasear y darle una oportunidad al coco de cambiar el chip y el paisaje.

Pero hoy me apetecía asomarme... y una vez aquí... al menos... saludaros.

Es tiempo de formarse... leer...practicar y asimilar.
A buen seguro que con el tiempo volverá también la oportunidad de recuperar un ritmo más regular en hacer uso de este espacio. No voy a dejarlo morir... al menos por ahora.

Artea sigue aquí detrás... aunque mirando para otro lado.
Así que... el silencio del blog es quien mejor representa la presencia de su artífice.
Y ese silencio... también proviene de su interior, independientemente de que su atención esté plenamente concentrada en la acción.

Artea


Bonus track.-



Artista: Ronan Hardiman
Tema: Heaven (Waiting there for me)
Álbum: Anthem (2000)

4 comentarios:

Susana dijo...

Siempre que sea para bien, que sea algo elegido por uno mismo, el silencio es lo mejor que podemos tener. A veces es necesario para parar y mirar alrededor.

Un abrazo.

Lughnasad dijo...

...

Casca dijo...

Llevaba sin visitarte casi un año, un año en el que he estabo buscándome sin tu ayuda. Antes busqué inspiración en tus textos ahora he vuelto de nuevo.

En los últimos días he entrado tres veces por si el que yo entre te inspira a escribir.

Hasta pronto

Artea dijo...

Hola Susana.-

Es común decir que tenemos que parar y quedarnos en silencio. Como si silencio y movimiento fueran cuestiones contrapuestas.

Me pregunto ¿porque no lo llevamos encima mientras andamos?

Igual es porque en lugar de andar, corremos.

Y es difícil correr sin que el cuerpo y el alma no paren.

¿Deberíamos encontrar otro ritmo?

Un fuerte abrazo.

Hola Lughnasad.-

...

Siempre dije que hay silencios que lo dicen todo.
El tuyo es un ejemplo.

Un fuerte abrazo.

Hola Casca.-

Aunque no logro poner cara a tu nombre, quiero agradecer tu comentario.

Poca cosa me hace falta para escribir. Digamos que inspiración no me falta. Soy capaz de embelesarme y llegar a mil reflexiones tan solo mirando una hoja arrastrada por el viento.

Pero si hay algo que necesito es tiempo. Probablemente deba gestionarlo mejor de lo que lo hago. Tu comentario es prueba de ello.

En todo caso, no podré abordar un mantenimiento del sitio al ritmo que lo hacía antes de iniciar este período de mi vida.
Pero lo bueno de toda ausencia es que su destino es reversible.

Y como todo, también mi actual período tendrá un fin... eso espero.

Entre tanto, seguro que irás volviendo... y quizás, como hoy, acabes encontrando.

Un fuerte abrazo.