02 diciembre 2007

Aprender a perder



El verdadero medio de ganar mucho es no querer nunca ganar demasiado y saber perder convenientemente.

Fenelón

Parafraseando a Shakespeare casi podría decirse: "Ganar o perder, esa es la cuestión".

Creo que muchas veces nos debatimos inútilmente entre dualismos que, enfrentados uno al otro, parecen no tener respuesta alguna ni conducir a salida posible.

Probablemente porque en nuestro afán de racionalizar las cosas necesitamos respuestas tangibles a preguntas que no tienen una única respuesta.



En mi modesta opinión, ganar y perder, como todas las dualidades a que nos enfrentamos en este mundo, no son más que las dos caras de la misma moneda. No se puede ganar sin perder. Siempre se gana algo cuando se pierde.

Nuestro camino en busca de la felicidad pasa por asumir que en la ruta encontraremos tanto éxitos como fracasos, tanto triunfos como derrotas. Bueno será que disfrutemos de los éxitos, ya sean grandes o pequeños; pero también deberemos hacerlo con los fracasos... que afrontaremos como errores que podemos transmutar en experiencia, en señales y símbolos en los que no debiéramos tropezar en otra ocasión.

Cada fracaso oculta en sí mismo una lección que debemos aprender.

Nada peor que no asumir los fracasos y refugiarse en la queja y el lamento. No hay mejor camino para alcanzar el inmovilismo que comenzar a cargar culpas en personas ajenas o circunstancias adversas. El mundo acabará teniendo la culpa de todo... porque habremos aprendido a eludir la responsabilidad que tenemos sobre nosotros mismos y nuestra vida.

Aunque el mundo siga ahí, indiferente, ante nuestros fracasos.... y también ante nuestros éxitos.