30 diciembre 2007

Cambio de ritmo

Velocidad



Soy copiloto de rallyes; aficionado a las carreras de coches (tanto en circuito cerrado como abierto) ya sean sobre asfalto o tierra.
Siempre que puedo, me escapo a ver alguna prueba en directo.
Dispongo de un vehículo moderno, deportivo y potente, con 160 CV que -si se quieren explotar- dan mucho de sí.

Un día, sin venir a cuento ni como consecuencia de ningún susto al volante, tuve la extraña sensación de que mi modo de conducir era agresivo para con el vehículo, pues me acercaba a menudo a sus límites de estabilidad en curvas y frenadas.
Comencé a visualizar regularmente las velocidades a que circulaba y los tiempos que empleaba en los viajes más rutinarios.
Resultó que mi velocidad normal de conducción andaba por los 130 km/h.
No recuerdo exactamente cuando, pero me propuse moderar mi conducción.
Hace tiempo que Verónica me comentaba que parecía ir más despacio y tranquilo que antes.
Yo nunca tuve sensación alguna ni de nervios ni de velocidad. Soy de los que les gusta conducir.

Hoy, mientras íbamos de camino al encuentro de una comida familiar he tomado verdadera conciencia de cuál ha sido el cambio: todos me adelantaban.



Ni me había dado cuenta de este hecho, pues normalmente conduzco pendiente de la circulación frente a mi vehículo e incluso tras el mismo. También es frecuente que converse si tengo acompañante y, en otros casos, me dedico a escuchar música.
Pero no me daba cuenta de que, salvo los vehículos pesados (y no todos), todo el mundo me pasaba por la izquierda.

Resulta que mi "velocidad de crucero" actual raramente sobrepasa los 110 km/h.
Resulta que el tiempo de demora de los trayectos habituales no alcanza siquiera a los diez minutos.
Resulta que he convertido el trayecto en parte del viaje (antes parece que sólo la salida y la llegada constituían el mismo).
Resulta que veo más colores, más cielo, más montañas, más cosas... de las que veía antes.
Resulta que, sin buscarlo, he reducido el consumo en al menos un 15%.

Y una cosa curiosa...
Ahora creo que es más difícil conducir a 110 km/h. que a 130 km/h.
Esa es al menos la sensación que percibo.

Hoy, viendo como me sobrepasaban coches y más coches...he comprendido que mi vida transcurre a "otro ritmo".
Y me alegro por ello.