31 octubre 2007

Gigapan: Compartiendo imágenes panorámicas

Captura de pantalla de Gigapan



Una especie de Flickr para compartir imágenes panorámicas de bastante peso y alta resolución.

Dispone de herramienta de zoom que permite un acercamiento máximo (variable según tamaño de la fotografía) y la navegación a través de su panorámica.

Dispone de fotografías profesionales pero, especialmente, una gran galería de fotos alojadas por particulares. Muchas de ellas de gran belleza.

Merece la pena darse una vuelta por sus contenidos.

Visita GigaPan

30 octubre 2007

La pesadilla de Darwin

La pesadilla de Darwin



Darwin´s Nightmare es un documental que fue nominado al Óscar de la Academia.

Cuenta una historia sorprendente y espantosa que se desarrolla en Tanzania.

Según Darwin´s Nightmare, en algún momento de la década del 60, en el lago Victoria, en pleno corazón de África, fue introducido un pez de otro origen como un pequeño experimento científico.

El nuevo pez, la Perca del Nilo (Nile Perch), resultó un depredador feroz que en poco tiempo redujo la población de peces nativos casi de forma completa. Pero la Perca del Nilo se multiplicó tan rápidamente que su carne se transformó en un negocio de escala mundial.



Para cumplir con el desarrollo de este negocio, diariamente un avión de la ex Unión Soviética recoge su carga de pescado y la lleva a los mercados internacionales.

En la operación se mezcla el tráfico de armas, la prostitución, la máxima pobreza y la humillación.

De eso, según las propias palabras del director, se trata este documental. Darwin´s Nightmare es una alegoría irónica, espantosa, del Nuevo Orden Social del mundo.
Allí donde se descubra una materia prima deseada por el mercado de consumidores, los habitantes locales morirán en la miseria, sus hijos se volverán soldados y sus hijas prostitutas... "podría haber filmado esta película en Sierra Leona y en lugar de los pescados serían los diamantes los culpables, o en Honduras y serían los plátanos...

Darwin´s Nightmare fue dirigido por Hubert Sauper en pleno "Corazón de las Tinieblas" en Tanzania (África) con un equipo de producción minimalista formado por el propio director y su pequeña cámara digital y Sandor, un fiel acompañante local.

La web oficial.

25 octubre 2007

Insertar emoticonos en GMail

Emoticonos en Gmail


Hacía semanas que había leído por algún foro que existía la posibilidad de instalar emoticonos para su uso en la redacción de los correos electrónicos desde Gmail.

Como quiera que es mi correo favorito... y esto de los emoticonos siempre resulta curioso acompañando a los mensajes, me decidí a ver como instalarlos.

Ciertamente que el sistema es muy fácil y el resultado satisfactorio.



De entrada, decir que sólo los usuarios de Firefox podrán disfrutar de esta novedad para GMail, pues no funciona con el resto de navegadores. Una razón más para usar Firefox.

La instalación es bien simple.

En primer lugar tenemos que instalar la extensión Greasemonkey para Firefox; lo cual podemos hacer desde este enlace.

Se trata de una extensión que permite la gestión de scripts en nuestro Firefox.

Una vez instalada, hay que reiniciar Firefox.

Acto seguido instalaremos el script que permitirá los emoticonos trasladándonos a esta página en cuyo extremo superior derecho encontraremos un botón negro con la inscripción Install this script.

Boton instalador de script



Sólo hay que pulsar sobre él y automáticamente se abrirá un cuadro de diálogo de Greasemonkey preguntándonos si queremos instalar dicho script, a lo que accederemos pulsando el botón Instalar.

Una vez hecho esto, ya podemos trasladarnos a nuestro espacio de redacción de GMail, donde encontraremos -justo al lado del corrector ortográfico- la nueva función de Emoticons.

Botón emoticonos en Gmail



Tras pulsarlo, se mostrará el cuadro de emoticonos que inicia este post. Bastará que pulséis el emoticono que queráis introducir en la redacción de vuestro correo para que este se incorpore al mismo de forma automática.

Más fácil... imposible.

A disfrutar de vuestros emoticonos.

23 octubre 2007

Dalle: El hacha de Linux

Captura de pantalla de Dalle


Es frecuente tropezar -en la red- con archivos en formatos .0 o .000 que han sido generados con alguna de las versiones de Hacha (1, 2 y Pro)


En el entorno Windows estos archivos son unidos por el mismo programa, pero tras mi migración a Linux precisaba una utilidad capaz de realizar esta función en mi Ubuntu.


La respuesta ha venido de la mano de Dalle.





Dalle es un conjunto de librerías y programas para trabajar con archivos cortados por diversas aplicaciones, no sólo Hacha.


Es capaz de trabajar con los formatos generados por los siguientes programas:


Astrotite

Axman 3

Easy File Splitter

File Splitter

Genérico

Hacha (1, 2 y Pro)

KamaleoN (1 y 2)

MaxSplitter

SplitFile

Zip


Para la correcta instalación seguimos los siguientes pasos:


1º.- Abrimos una consola o terminal y tecleamos:


sudo apt-get install libmono-sharpzip0.84-cil gtk-sharp2


Al intentar instalar con permisos de root nos pedirá dicha clave. Se la damos.

A continuación aparecerá en consola un diálogo que dejaremos avanzar hasta un punto en que nos informará que debe liberar algo de espacio (unos 13'5 Mb) para la instalación y nos preguntará si lo hace o no (S/n).


Nosotros simplemente ingresaremos en consola S para afirmar la operación... que continuará tras nuestro comando hasta alcanzar la completa instalación y configuración de las librerías y dependencias. Todo este proceso lo realiza la propia aplicación, por lo que no tendremos que hacer nada más.


Al concluir cerramos la consola o terminal.


2º.- Descargamos el paquete de Dalle.


Podremos hacerlo desde este enlace.


3º.- Una vez descargado el paquete, pulsamos sobre él y con el botón derecho aparecerá una opción llamada "Abrir con GDebi". Pulsamos en Abrir y... en el siguiente recuadro pulsamos en "Instalar Paquete".


El propio instalador realizará el trabajo, indicándonos al finalizar que podemos cerrar el proceso.


4º.- Para usar Dalle simplemente abrimos una consola o terminal e ingresamos:


dalle-gtk


Y acto seguido aparecerá el cuadro de diálogo de la aplicación, que solo tendremos que seguir para unir los ficheros y generar el archivo completo.


Captura de pantalla de Dalle


Captura de pantalla de Dalle


Captura de pantalla de Dalle


Captura de pantalla de Dalle


Espero os resulte de tanta utilidad como a mí.


22 octubre 2007

Curso Ubuntu (Videotutoriales)

Ubuntu en tutoriales


Estoy seguro que esta colección de 16 videotutoriales que componen un completo curso de Ubuntu, vendrá muy bien a quienes se atrevan a instalar y probar Ubuntu.


Tienen una completa descripción de los contenidos de cada vídeo y un enlace de descarga directo al mismo.


También, al final, he añadido otro curso escrito, en formato .pdf.





Curso Ubuntu


1.-Ubuntu es para todos

Empezamos un nuevo Curso dedicado a Ubuntu, la distribución Linux más amigable y que convierte la experiencia del Uso de Linux en PCs de escritorio en muy gratificante. En este primer VideoTutorial vemos como usar Ubuntu como Live CD, como instalarlo y tres sistemas para instalar aplicaciones sin usar la terminal de comandos. Uso de los Repositorios y Sistema de Gestión de Paquetes Synaptic, instalación y uso de Automatix2 y uso de agregar y quitar. Son unos 22 minutos y ocupa 32 megas.


Descarga videotutorial 1


2.- Uso del Escritorio GNOME.

VideoTutorial Número 2 del Curso de Ubuntu. Linux para todos. Vemos el uso del Escritorio GNOME. Entornos gráficos para Linux. Sistema X Window. Administrador de Ventana. Administrador de Escritorio. Principales escritorios para Linux. Partes de un Escritorio GNOME. Son unos 26 minutos y ocupa unos 37 megas.


Descarga videotutorial 2


3.- Menús y archivos en GNOME.

VideoTutorial Nº 3 del Curso de Ubuntu. Ventanas y Menús en GNOME. Seguimos viendo el Escritorio. Aplicación de Ventanas de GNOME. Menús en GNOME. Panel de Menús. El Menú Aplicación. El Menú Lugares. El Menú Sistema. Menús Sensitivos al Contexto. Personalización de Menús. Añadir Items a cualquier Menú. El Sistema de Archivos de Linux. Trabajar con Archivos y Directorios. Directorios Estándar de Linux. Otros directorios comunes en Sistemas Linux. Son 36 minutos y ocupa 48 Megas.


Descarga videotutorial 3


4.- Personalizar el Escritorio

VideoTutorial Nº 4 del Curso de Ubuntu. Personalizar el Escritorio. Personalizar el comportamiento del ratón. Configurar la Resolución de Pantalla. Personalizar los Paneles. Personalizar Propiedades del Panel. Personalizar Contenidos del Panel. Configurar el Salvapantallas. Configurar el Fondo de Escritorio. Personalizar y Cambiar los Themes. Son 32 minutos y ocupa 52 Megas.


Descarga videotutorial 4


5.- Navegador de archivos Nautilus

VideoTutorial Nº 5 del Curso de Ubuntu. Navegador de Archivos Nautilus y uso de Editores de Texto. Introducción al administrador de archivos Nautilus. Operaciones básicas con Nautilus. Ejemplos del uso de Nautilus. Trabajar con archivos de texto en Ubuntu. Introducción a Editores de Texto en Linux. Uso del editor Vi. Trabajar con Editores Modales. Versiones gráficas de Vi. Son 25 minutos y ocupa 35 Megas.


Descarga videotutorial 5


6.- Emacs, Gedit y Google Desktop.

VideoTutorial Nº 6 del Curso de Ubuntu. Linux para todos. En la primera parte terminamos de ver los Editores de Texto: Emacs y Gedit y con Google Notebook hacemos una aproximación a los distintos servicios que Google ha ido implementando para Linux a lo largo del último año. Vemos como instalar Google Earth desde Automatix y terminamos explicando como instalar, configurar y utilizar Google Desktop que Google publica para Linux. Son 32 minutos y ocupa 46 megas.


Descarga videotutorial 6


7.-Trabajar con Multimedia.

VideoTutorial Nº 7 del Curso de Ubuntu en el que empezamos a ver el trabajo con formatos Multimedia. Audio y Video Digital. Configurar Dispositivos y niveles de sonido y sonidos del sistema. Comprobar y personalizar sonidos del sistema. Applet de sonido y control de configuración volúmenes. Obtener información sobre el hardware de sonido. Configurar preferencias de CDs y DVDs. Instalar el framework gstreamer y plugings. Usar Automatix para instalar Codecs propietarios. Trabajar con CDs. Reproducir y extraer CDs de Audio con Sound Juicer. Quemar CDs Usando Serpentine. Unos 35 minutos y ocupa 47 megas.


Descarga videotutorial 7


8.- Trabajar con Multimedia II

VideoTutorial Nº 8 del Curso de Ubuntu. Trabajar con Multimedia II. Trabajar con otras fuentes de audio con Rhythmbox. Crear Listas de Reproducción. Escuchar estaciones de Radio Online. Añadir y reproducir Podcasts. Convertir entre distintos formatos de audio: Instalar y usar Sound Converter. Otros programas de Audio incluidos en Automatix2. Trabajar con DVDs en Ubuntu. Reproducir DVDs y archivos de Video. Ripear DVDs. Copiar y quemar DVDs usando k3b. Unos 40 minutos y ocupa unos 60 Megas.


Descarga videotutorial 8


9.- Transferir y Compartir Archivos

VideoTutorial Nº 9 del Curso de Ubuntu. Transferir y Compartir archivos. Transferir archivos a otros sistemas. Usar FTP. Conectar a Servidores FTP desde el escritorio GNOME. Conectar a un FTP desde la Línea de Comandos. Conectar a un Servidor FTP usando Clientes Gráficos. Compartir archivos Peer-to-Peer desde Ubuntu. Uso de Amule y Azureus. Uso de Clientes de mensajería Instantánea. Gaim. Unos 25 minutos y ocupa 33 Megas.


Descarga videotutorial 9


10.- Trabajar desde la Línea de Comandos

VideoTutorial Nº 10 del Curso de Ubuntu en el que empezamos a ver las herramientas para trabajar desde la Línea de Comandos. ¿Por qué usar la línea de Comandos?. Ejecutar Comandos desde la Línea de Comandos. Comandos y Argumentos. Uso de los Comandos man e info para obtener ayuda. Son 37 minutos y ocupa 49 Megas.


Descarga videotutorial 10


11.- ¿Qué es el Shell?

VideoTutorial Nº 11 del Curso de Ubuntu. Vemos que es un Shell. Shells disponibles para Sistemas Linux. Usar el Shell. Usar la Aplicación Terminal GNOME. Usar la Aplicación Terminal del Sistema X Window. Comandos Populares de la Línea de Comandos. Moverse por el Sistema de Archivos de Linux. Copiar y Mover Archivos y Directorios. Unos 40 Minutos y ocupa unos 50 Megas.


Descarga videotutorial 11


12.- Sistema de Permisos en Linux

VideoTutorial Nº 12 del Curso de Ubuntu Linux. Seguimos viendo el trabajo con comandos desde el Shell. Eliminar archivos y directorios con rm. Cambiar permisos de archivos y directorios con chmod. Entender el sistema de permisos en Linux. Conceptos básicos sobre Usuarios y Grupos. Ejecutar operaciones con privilegios en Ubuntu con sudo. Encontrar comandos que hacen cosas específicas. Media hora y ocupa 33 Megas.


Descarga videotutorial 12


13.- Bash Shell y uso de Wine

Videotutorial Nº 13 del Curso de Ubuntu Linux. En él tratamos dos temas muy diferentes. En la primera parte seguimos profundizando en la línea de Comandos y explicamos el Bash Shell. En la Segunda Parte vemos como instalar aplicaciones Windows en Ubuntu mediante el uso del Emulador Wine. Explicamos como instalarlo, como usar wineconfig para configurarlo y winefile para acceder al árbol de archivos. Vemos paso a paso la instalación y uso de Flash 8. Son unos 35 minutos en 42 Megas.


Descarga videotutorial 13


14.- Configuración Bash y Máquinas Virtuales.

VideoTutorial Nº 14 del Curso de Ubuntu. De nuevo dividido en dos partes. En la primera terminamos de ver la Consola de Comandos: Pipes y Redirecciones. Introducción a los Controles de Trabajo. Explorar el archivo de Configuración del Bash. Usar variables de entorno y definir y usar Aliases. En la segunda vemos como instalar dos Máquinas Virtuales: VMware y VirtualBox e instalamos y ejecutamos Windows Vista desde VirtualBox. Unos 45 minutos y ocupa 55 Megas.


Descarga videotutorial 14


15.- Instalación y uso de Beryl.

VideoTutorial Nº 15 del Curso de Ubuntu. Instalación y uso de Beryl. El escritorio OpenGL que supera sin duda al de Windows Vista. Vemos como instalar Beryl y el gestor de themes Emerald desde el gestor de páguetes Synaptic. Una vez instalado explicamos como usar el cubo de navegación por áreas de trabajo, como enrollar las ventanas sobre la barra de título, como configurar la transparencia de las ventanas, crear imágenes inversas, mover ventanas, efectos de escala, agua, switcher y zoom. Explicamos también como usar el gestor de themes Emerald. La mayor parte del VideoTutorial está realizado en linux con el programa RecordMyDesktop. La conversión entre formatos aumenta un poco el tamaño. Todo esto en 22 minutos y ocupa 44 Megas.


Descarga videotutorial 15


16.- Compartir Linux-win y trabajar con gráficos

VideoTutorial Nº 16 y último de este primer Curso de Ubuntu a nivel de usuarios. Terminamos viendo como compartir archivos entre Linux y Windows y una introducción a varias herramientas gráficas usadas en Ubuntu: GIMP, openoffice.org, DRAW e INKSCAPE. Un pequeño vistazo a cada uno y enlaces a manuales y tutoriales para ampliar información. Son unos 40 minutos y ocupa 56 Megas.


Descarga videotutorial 16


Prohibido comercializar estos videos, pues su autor los regala gentilmente al mundo de la red.


Para quienes deseen bajarse otro manual en formato escrito, pueden hacerlo desde este enlace, y abrirlo con la contraseña Alv


21 octubre 2007

El riesgo de vivir

Raíces



Dos semillas estaban juntas en el suelo primaveral y fértil.
La primera semilla dijo:
¡Yo quiero crecer!. Quiero hundir mis raíces en la profundidad del suelo que me sostiene y hacer que mis brotes empujen y rompan la capa de tierra que me cubre...Quiero desplegar mis tiernos brotes como estandartes que anuncien la llegada de la primavera...¡Quiero sentir el calor del sol sobre mi rostro y la bendición del rocío de la mañana sobre mis pétalos!.
Y así creció.



La segunda semilla dijo:
-Tengo miedo. Si envío mis raíces a que se hundan en el suelo, no sé con qué puedo tropezar en la oscuridad. Si me abro paso a través del duro suelo puedo dañar mis delicados brotes...Si dejo que mis capullos se abran, quizá un caracol intente comérselos...Si abriera mis flores, tal vez algún chiquillo me arrancara del suelo. No, es mucho mejor esperar hasta un momento seguro.
Y así esperó.
Una gallina que, a comienzos de la primavera, escarbaba el suelo en busca de comida encontró la semilla que esperaba y sin pérdida de tiempo se la comió.

Moraleja: A los que se niegan a arriesgarse y a crecer los devora la vida.

Patty Hansen.

20 octubre 2007

Acelera Firefox (para ADSL-CABLE)

Imagen juvenil de Firefox



Si tienes una conexión de banda ancha (ADSL o Cable), puedes usar la característica pipelining o segmentación para acelerar la carga de tus páginas en Firefox.

Los pasos que tienes que seguir son:

Escribe “about:config” dentro de la barra de direcciones y pulsa Enter.
Escribe “network.http” en el campo del filtro, y cambia las siguientes configuraciones (doble clic en ellas para cambiarlas):
* Configura “network.http.pipelining” a “true”
* Configura “network.http.proxy.pipelining” a “true”
* Configura “network.http.pipelining.maxrequests” a un número de aproximadamente 30. Esto te permitirá hacer 30 peticiones a la vez.

Pulsa con el botón derecho en cualquier punto de la página y selecciona Nuevo->Entero. Llámale “nglayout.initialpaint.delay” y configura su valor a “0“. Este valor es la cantidad de tiempo que el navegador espera antes de actuar sobre la información recibida.



Si Firefox ocupa usa mucha memoria, puedes limitar la cantidad de RAM que usara.

De nuevo, ve a about:config, filtro “browser.cache” y selecciona “browser.cache.disk.capacity”. Está configurado a 50000, pero puedes reducirlo, dependiendo de la memoria que tengas. Prueba con 15000 si tienes entre 512 y 1 GB de ram.

Reduce el uso de RAM cuando FireFox está minimizado creando una entrada en about:config para que cuando minimicemos FireFox reduzca el uso de RAM.

Entramos en about:config / Click derecho / Nuevo / Lógico / “config.trim_on_minimize” / Valor “true”

14 octubre 2007

Otro software es posible

Ubuntu para todos


Cada vez estoy más convencido de que Ubuntu es un gran desconocido para muchos de los usuarios de la red. Sólo así se explica que una gran mayoría siga empleando Windows para sus quehaceres diarios en el ordenador o en internet.


Siendo así, me propongo iniciar una serie de artículos orientados a informar a los lectores del blog sobre otras posibilidades a su alcance, y más concretamente de la distribución Ubuntu de Linux.


Dado que puede compartirse en la propia máquina junto a Windows me pareció sugerente la posibilidad de instalarlo y probarlo, sin renunciar a todo aquello de lo que ya disponía en el ordenador.


Por lo que a mí respecta, tras una semana con Ubuntu, ya no aparezco por Windows (que no obstante va a mantenerse en mi máquina).


Me propongo reorganizar las particiones de mi máquina con vistas a la instalación de la nueva versión de Ubuntu (la 7.10) que estará disponible el próximo día 18.





Nada mejor que unas pocas reflexiones a la hora de valorar las posibles ventajas e inconvenientes de mi propuesta.


A tal efecto, traigo hasta aquí el texto de un artículo de Manu Cornet publicado originalmente en este sitio, y que he readaptado (idiomáticamente hablando) al castellano.


En él se plantean las ventajas del humilde Linux (sin entrar en distribuciones) frente al todopoderoso Windows.


1ª.- OLVÍDATE DE LOS VIRUS



Linux difícilmente tendrá algún virus. De hecho, un virus en Linux no es imposible pero Linux hace que esto sea bien difícil que pase, por varias razones:


En Linux, cada vez que tú solicitas hacer algo que tiene que ver con el sistema, te aparecerá un administrador de contraseñas. Los virus no pueden ir por ahi y borrar o modificar lo que quieran en el sistema: ellos no tendrán la autorización para eso.


2ª.- ESTABILIDAD


Las últimas versiones de Windows, especialmente las "Profesionales" se están volviendo más estables que antes. Pero esta clase de problema todavía aparece muy a menudo.


Definitivamente ningún sistema operativo es perfecto y la gente que te dice que el suyo jamás se va a colgar, nunca, están mintiendo.


Sin embargo, algunos sistemas operativos pueden ser tan estables que la mayoría de usuarios nunca verán su sistema operativo colgarse, incluso por varios años. Esto es cierto para Linux.


3ª.- PROTECCIÓN


Virus, troyanos, adwares, programas espías, etc...


Windows deja que todos estos entren a tu computadora muy facilmente.


Así pues tendrás que:


Instalar un firewall (cortafuegos)


Instalar un antivirus


Instalar un anti-adware


Deshacerte del Internet Explorer y Outlook


Y rezar para que los delincuentes informáticos no sean lo suficientemente listos para superar estas protecciones.


Y que, si un fallo de seguridad es descubierto, Microsoft tarde menos de un mes para hacer que una actualización esté disponible (y esto no pasa muy a menudo).


O puedes instalar Linux y dormir profundamente de ahora en adelante.


4ª.- COSTO Y LICENCIAS


Si tu computadora vino con una copia de Windows, entonces pagaste por ella, incluso si la tienda no te dijo nada al respecto. El precio de una licencia de Windows llega a ser en promedio un cuarto del precio de cada computadora nueva. Entonces a menos que hayas obtenido Windows ilegalmente, tú probablemente pagaste por él.


Por otro lado, tú puedes tener Linux completamente gratis. De hecho, algunas compañias están haciendo un buen negocio vendiendo soporte, documentación, servicio en linea, etc., para su propia versión de Linux y esto es algo realmente bueno.


Afortunadamente la mayor parte del tiempo tú no vas a tener que pagar un céntimo.


5ª.- LIBERTAD


Linux y los software de "Código Abierto" son "libres".


Esto significa que su licencia es una "licencia libre" y la más común es la GPL (Licencia Pública General).


Si estás atado a Windows no hay nada que puedas hacer. Tú y/o tu empresa confían en esta única compañía, en su software y posiblemente no podrías hacer que las cosas trabajen sin él.


A diferencia de esto, con el software de código abierto, si un proyecto en particular o empresa de soporte cierra, todo el código permanece abierto a la comunidad y la gente puede seguir mejorándolo.


6ª.- INSTALACIÓN


Instalar Windows es sólo el inicio.


Un amigo te manda un email con un archivo PDF adjunto: upss... no tienes un programa para leerlo.


Adjunto al email de tu amigo encuentras un documento de texto .doc: tu Windows tampoco puede leer eso.


Un amigo también te mandó una imagen pero tiene un mal contraste, mala luminosidad y necesita una buena reducción.


Etc...


Windows está lejos de ser completo e instalarlo es sólo el comienzo de los problemas.


Cuando obtienes una distribución Linux también tienes, sin instalar nada más, todo lo que necesitas para escribir textos, editar hojas de cálculo, hacer presentaciones ordenadas, dibujar, editar ecuaciones, un navegador web, un cliente de correo, un editor de imágenes, un programa de mensajeria instantánea, un reproductor y organizador de música, un lector de PDF, todo lo que necesitas para descomprimir archivos, ... y un largo etcétera de software libre disponible para ser instalado en cualquier momento.


7ª.- ACTUALIZACIÓN


Windows tiene una herramienta muy conveniente llamada "Windows Update", el cual te permite tener al día tu sistema con las últimas actualizaciones disponibles.


Pero ¿que tal todo tu software no-Microsoft? ¿aplicaciones Adobe? ¿antivirus y otros elementos de seguridad? ¿compresores-descompresores? ¿grabador de CD o DVD? ¿navegadores web, clientes de correo, etc. no-Microsoft?


Linux tiene una aplicación especial llamada "Gestor de Actualizaciones", la cual se encarga de todo lo que esté instalado en tu sistema, pero también de cada pieza de software que tu computadora tiene.


Además ella misma se encarga de mantener todo actualizado avisándote de cada nueva actualización del software que tienes instalado. Lo único que necesitas hacer es presionar el botón de "Instalar Actualizaciones".


8ª.- LEGALIDAD


Para la mayoría de personas tener software ilegal es muy común.


Si usas Linux e instalas software libre, no vas a tener que preocuparte por esto nunca más. La mayoría del software libre es gratis.


Puedes encontrar sustitutos libres (e incluso más potentes) para la mayoría del software comercial que hay por ahí. Podrán carecer de algunas de las funcionalidades avanzadas pero serán más que suficientes para la mayoría de personas.


9ª.- VELOCIDAD


Windows tiene un buen número de fallos de diseño, resultando en que se vuelva cada vez más y más lento y que no dure mucho tiempo.


Formatear y reinstalar Windows resuelve el problema... hasta la próxima vez.


Bueno, prueba Linux y estarás sorprendido. Dentro de 5 años tu sistema estará tan rápido y eficiente como el día que lo instalaste, sin mencionar que no vas a tener ningún virus, adware, troyano, gusano, etc., que te obligue a reinstalar de todas maneras.


10ª.- INDUSTRIA LOCAL


Cuando compras software privativo (ej. Windows), cerca de la mitad del dinero se va directamente a la compañía (ej. Microsoft): ese dinero deja tu país, mientras que la otra mitad se queda (comisiones por la venta, etc, beneficios no técnicos).


Con esto tu país no está produciendo nada e incluso no tienen a las personas calificadas para vender los servidores/computadoras.


Con el Software Libre (ej. Linux), la economía (y el conocimiento del profesional IT) de tu país podría mejorar, ya que podrían haber muchas compañías pequeñas o medianas personalizando soluciones, dando soporte, consultoría, etc.


Fin del artículo.


Y para ir abriendo boca con Ubuntu (al que calificaría como el Linux fácil), os recomiendo un paseito por la página de Ubuntu para todos.


11 octubre 2007

KGet: Un gestor de descargas para Linux

Logotipo Kget


Una de las cuestiones que necesariamente tienen que abordarse al migrar de Windows a otros sistemas operativos (en mi caso Ubuntu), es encontrar los recursos necesarios para continuar haciendo -en este nuevo entorno- las mismas operaciones que anteriormente se hacían en aquél: Navegación web, edición gráfica, reproducción gráfica y de sonido, conversión de formatos, grabación, etc...


Y como no... aquellos que suelen usar sistemas de descarga en la red, precisarán un gestor de descargas.


Hoy presento Kget, que si bien está orientado a KDE veo que funciona a la perfección en GNOME.





Mientras Windows era mi sistema operativo por defecto FlashGet siempre fue mi gestor preferido; por eso al pasarme a Ubuntu echaba de menos una herramienta con la que gestionar las descargas de la red.


Busqué entre la información disponible al respecto, probé varias alternativas, y finalmente he decidido quedarme con Kget.


Kget es el gestor de descargas integrado por defecto en KDE , aunque -por lo que veo- funciona a la perfección en Gnome, que es mi escritorio en Ubuntu.


Su aspecto gráfico es muy similar a FlashGet y sus funcionalidades perfectamente equiparables a aquél.


Captura pantalla Kget


Me han convencido sus amplias posibilidades de configuración, que incluso abarcan la posibilidad de descargar directamente en diferentes carpetas según la extensión de los archivos.


Soporta múltiples descargas simultáneas, puedes pausarlas y continuar con las detenidas (incluso entre varias sesiones).


Ante cualquier corte en la red, él mismo retomará la descarga en el punto en que la dejó en el momento de producirse.


Puedes arrastrar los enlaces directamente hasta su icono, y comienza a descargarlos.


Su instalación es muy simple. Basta con hacerlo desde el gestor de paquetes de Synaptic buscando kget en los repositorios o directamente desde la consola con el comando:


sudo aptitude install kget


Como todo el Ubuntu, la instalación, actualizaciones, etc... corre por cuenta del sistema.


Una vez instalado podréis verlo en Aplicaciones-->Internet


En definitiva, que de momento pasa a ser el gestor de descargas de quien suscribe.


09 octubre 2007

El hombre que plantaba árboles...

Plantar árboles



Hoy, y con el ánimo de levantar alguna pequeña reflexión entorno a nuestra relación con el medio ambiente inmediato, traigo hasta el Blog un pequeño relato del novelista francés Jean Giono.

Algunos han atribuido veracidad histórica al documento, pero el propio autor desmintió en su momento esta posibilidad, indicando que su objetivo al escribirlo no fue otro que el de sembrar el amor a los árboles.

Un relato que nos habla de la generosidad del hombre con su medio, de la sabiduría que encierra la espera, y la humildad... todos ellos valores que deberíamos rescatar en nuestro quehacer diario.



Hace aproximadamente cuarenta años, yo hacía una larga travesía a pie, en las regiones altas, absolutamente desconocidas para los turistas, en la vieja región de los Alpes que penetra hasta La Provenza.
Esta región está delimitada al sureste por el curso medio del Durance, entre Sisteron y Marabeau; al norte por el curso superior del Drome, después de su nacimiento, justo al oeste, por las planicies de Comtant Venaissin y al pie de monte de Mont-Ventoux. Comprende toda la parte norte del Departamento de Bases - Alpes, el sur del Drome y un pequeño enclave de Vaucluse.
En el momento en el que emprendí este largo viaje, entre los 1200 y 1300 metros de altitud, el paisaje estaba dominado por desiertos, eran tierras tomadas por la monotonía. Lo único que podía crecer ahí eran lavandas silvestres.
Yo pasaba por esta región en su parte más ancha cuando después de tres días de camino me encontré en medio de una desolación sin igual. Acampaba al lado del esqueleto de un pueblo abandonado. Ya no tenía agua. La que me quedaba del día anterior la había utilizado durante la vigilia y necesitaba encontrar más. No pude encontrarla. Las casas, de lo que alguna vez había sido un poblado, estaban aglomeradas al rededor de unas ruinas apiladas, lo que me hizo pensar que en algún tiempo ahí debió haber habido una fuente o un pozo. El arreglo de las cinco o seis casitas de piedra con techos volados y lavados por el viento, y la pequeña capilla daban la apariencia de un pueblo habitado. Sin embargo, cualquier resquicio de vida había desaparecido.

Era un hermoso día de junio, pleno de sol, pero en estas tierras sin abrigo, y a estas alturas del cielo, el viento soplaba con una brutalidad insoportable. La fuerza con la que el viento golpeaba las carcasas de las casas era tan violenta como el de una bestia salvaje que es interrumpida durante sus alimentos.
Era necesario mover mi campamento. A cinco horas de marcha, no había encontrado agua, ni ningún otro indicio que pudiera darme la esperanza de encontrarla. Por todas partes era la misma aridez, las mismas hierbas leñosas. Me pareció percibir a lo lejos una pequeña silueta negra, de pie. De primera instancia pensé que se trataba de la sombra de un tronco solitario. Por casualidad, me dirigí hacia ella. Era un pastor. Una treintena de corderos yacían sobre la tierra ardiente reposando cerca de él.
Me dió de beber agua de su botella, y un poco más tarde él me condujo hasta su casita en una ondulación de la meseta. El obtenía su agua -excelente, por cierto- de un pozo natural muy profundo, en el que él mismo había instalado un malacate muy rudimentario.

Este hombre hablaba poco. Esta es una práctica común entre aquellos que viven solos. Sin embargo, se le percibía como un hombre seguro de sí mismo, confiado en sus convicciones. Me parecía insólita su presencia en estos lugares tan desprovistos de todo. No vivía en una cabañita, sino en una verdadera casa de piedra donde saltaba a la vista claramente que él mismo había restaurado las ruinas con las que se encontró a su arribo. El techo era sólido y estaba bien fijo. El viento que golpeaba las tejas del techo producía un ruido similar al del mar cuando golpea en las playas.
Sus muebles y pertenencias estaban en orden, su bajilla estaba lavada, el piso estaba pulcramente trapeado, su rifle estaba engrasado; su sopa hervía en el fuego. Fué entonces cuando me dí cuenta de que también estaba recién afeitado, que todos sus botones estaban sólidamente cosidos y que su ropa estaba cuidadosamente remendada, a tal punto, que los parches eran casi invisibles.
El compartió su sopa conmigo y después de cenar yo le ofrecí tabaco de mi saquito. Él me comentó que ya no fumaba. Su perro era tan silencioso como él, era amigable sin llegar a ser ruin.

Rápidamente entendí que pasaría la noche ahí, el poblado más cercano se encontraba todavía a más de un día y medio de marcha. Más aún, ya había tenido la oportunidad de conocer el raro carácter de los habitantes de esta región. Que por cierto, no era en absoluto recomendable. En las laderas de estas montañas, entre los matorrales de encinos blancos que están en los extremos de los caminos aptos para vehículos, hay cuatro o cinco poblados dispersos, lejos los unos de los otros. Estos poblados están habitados por talamontes que hacen carbón con la madera. Son lugares donde se vive mal; en las garras de la exasperación. Las familias viven unas en contra de las otras, en un clima hostil, de rudeza excesiva, ya sea en el verano o en el invierno, viven amagando su egoísmo aún más por la irracional desmesura en su deseo de escapar de este ambiente.
Los hombres llevaban su carbón al pueblo en sus camiones y, después regresaban. Las más sólidas cualidades se rompen bajo este perpetuo baño escocés. Las mujeres cocinaban a fuego lento sus rencores. Había competencia en todo, desde la venta del carbón hasta las bancas de la iglesia; las virtudes se combaten entre ellas, los vicios y las virtudes se arrebatan unas a otras haciendo un revoltijo sin reposo. Hay epidemias de suicidios y numerosos casos de locura casi siempre fatales.

El pastor, que no fumaba, saco un pequeño saco y vació su contenido sobre la mesa, formando una pila de bellotas. Se puso a examinarlas una por una, poniendo muchísima atención, separando las buenas de las malas. Yo fumaba mi pipa y le propuse ayudarle. Él me respondió que esto era asunto suyo. En efecto, viendo la devoción y cuidado que ponía a su trabajo, decidí no insistir más. Esa fué toda nuestra conversación durante la noche. Cuando hubo terminado de separar todas las bellotas que estaban en buen estado, entonces las contó y las puso en montoncitos de diez. De esta manera iba haciendo una selección más, eliminando aquellas bellotas que eran muy pequeñas o aquellas que tenían ligeras grietas. Al terminar, una ves más las examinaba gravemente. Cuando tuvo enfrente de él cien bellotas perfectas detuvo su tarea, y entonces nos retiramos a dormir.
La compañía de éste hombre me daba paz. Al día siguiente, le pedí permiso para quedarme todo el día con él. Él lo encontró perfectamente natural, o con mayor exactitud, él me daba la impresión de que nada podría distraerlo. Este descanso no me era absolutamente necesario, pero yo estaba intrigado, quería saber más acerca de este hombre. Antes de salir, sumergió en una cubeta con agua el pequeño saco donde había puesto las bellotas que habían sido seleccionadas y contadas previamente con tanto cuidado.

Me dí cuenta de que su cayado tenía un triángulo de fierro tan grueso como un dedo pulgar y de alrededor de un metro cincuenta de largo. Yo me fuí siguiendo una ruta paralela a la suya. La pastura de sus corderos yacía en el fondo de un pequeño valle. Él dejó el pequeño rebaño al cuidado del perro y subió hacia la derecha donde yo me encontraba parado. Me temía que hubiera venido a reprocharme por mi indiscreción, pero este no fué el caso de ninguna manera. Era su propio camino, y me invitó a acompañarlo si no tenía nada mejor que hacer. Continuamos unos doscientos metros más hacia arriba.
Cuando llegamos al lugar que el quería, comenzó a enterrar su triángulo de fierro en la tierra. Este hacía un pequeño agujero en él que el ponía una de las bellotas, que posteriormente cubriría de tierra nuevamente. Él estaba plantando árboles de encino. Entonces le pregunte si la tierra le pertenecía. Él me respondió que no. - ¿Sabe de quién es? Él no lo sabía. Suponía que se trataba de una tierra comunal, o quizás podría ser que se tratara de tierras a cuyos propietarios no les interesara. De esta manera, él plantó cien bellotas con mucho cuidado.

Después de los alimentos del medio día, él comenzó una vez más a seleccionar semillas. Creo que puse demasiada insistencia en mis preguntas, porque él las respondió una a una. A tres años de haber comenzado, él continuaba plantando árboles en esta soledad. Él había plantado ya cien mil. De estos cien mil, veinte mil habían germinado. De estos veinte mil, él consideraba que todavía se perderían la mitad, por causa de los roedores o por cualquier otro designio de la Providencia imposible de predecir. Quedarían entonces diez mil encinos que podrían crecer en este lugar donde antes no había sobrevivido nada.
Fué en este momento en el que comencé a preguntarme sobre la edad de este hombre. Era evidente que se trataba de un hombre de más de cincuenta años. Cincuenta y cinco me dijo. Se llamaba Eleazar Bouffier. Solía tener una granja en las planicies, donde había vivido la mayor parte de su vida. Había perdido a su único hijo y después a su mujer. Se retiro a la soledad donde acogió el placer de vivir lentamente con su rebaño de corderos y su perro. El había juzgado que este país se estaba mueriendo porque le faltaban árboles. Añadió entonces que no teniendo nada más importante que hacer había tomado la resolución de poner remedio a este estado de las cosas.
Viviendo yo mismo en ese momento una vida solitaria, y a pesar de mi juventud, sabía como acercarme con delicadeza a aquellas almas solitarias. Aún así, cometí un error. Fué precisamente mi juventud la que me forzó a imaginar el porvenir en mis propios términos, y en cierta medida también un anhelo en la búsqueda por felicidad. Le comenté que dentro de treinta años estos cien mil encinos serían majestuosos. Me respondió con tal simpleza, que si Dios le prestaba vida, en treinta años él habría plantado tantos otros que estos diez mil serían tan sólo como una gota en el mar.
Él había comenzado también a estudiar la propagación de las hayas. Cerca de su casa había instalado un pequeño vivero donde crecía los arbolitos. Los sujetos que había protegido de sus corderos con una pequeña barda, que funcionaba como barrera, estaban creciendo hermosamente. Él estaba considerando plantar también algunos abedules que serían muy convenientes para las partes bajas de los valles, donde aclaro que había en estado latente un poco de humedad que se extendía sobre la superficie del suelo por algunos metros.
Al siguiente día, nos separamos.

Al año siguiente la guerra del catorce había comenzado. Yo estuve comprometido en ella por cinco años. Un soldado de infantería apenas y podía pensar en árboles. A decir verdad, todo este asunto no me había dejado ninguna impresión. En lo personal la considere como un hobby pueril, como una colección de timbres y la olvide.
Al terminar la guerra me encontré al frente a una pequeña desmovilización y con un gran deseo de tomar un pequeño respiro de aire puro. Sin ninguna otra preconcepción más allá de tomar un nuevo aliento. Fué así que retomé el camino hacia aquellas tierras desérticas.
La región no había cambiado. Sin embargo, más allá de ese poblado abandonado percibí a la distancia una especie de neblina grisácea que convergía en las alturas de las colinas como una alfombra. A partir de ese momento no deje de pensar en el pastor que plantaba árboles. Diez mil encinos, me dije: ocupan un gran espacio verdaderamente.
Había visto morir a mucha gente durante esos cinco años de guerra, pero no me podía imaginar de ninguna manera la muerte de Eleazar Bouffier, a pesar de que un hombre de veinte años piense que un hombre de cincuenta es ya tan viejo que no le resta más que morir. Él no estaba muerto, en efecto, estaba lleno de vitalidad. Había cambiado la materia de su interés. Ahora sólo tenía cuatro corderos, pero tenía un centenar de colmenas. Se había desecho de los corderos porque amenazaban los retoños de los árboles. Él me comentó entonces que la guerra no lo había distraído en absoluto, como yo mismo me pude dar cuenta, él continuó con su labor de cultivador de árboles imperturbablemente.
Los encinos de 1910 ahora tenían 10 años y eran más altos que yo y que él mismo. El espectáculo era impresionante. Yo me quede literalmente privado de la palabra. Como él, no podía hablar más. Pasamos todo el día en silencio caminando por su bosque. Estaba divido en tres secciones, el largo total era de once kilómetros, y en su punto más ancho la sección era de tres kilómetros. Cuando caí en la cuenta de que todo esto había florecido de las manos y del alma de este único hombre solo, sin ningún avance técnico en su herramienta, comprendí que los hombres pueden llegar a ser tan eficaces como Dios en otros dominios además de el de la destrucción.
Él había perseguido su ideal, prueba faciente de ello era que las hayas habían alcanzado mis hombros y se habían extendido tan lejos como la vista podía alcanzar. Los encinos eran ahora robustos y frondosos, habían ya pasado la edad en la que estaban a la merced de los roedores y en cuanto a los designios de la Providencia, si deseaba destruir la obra creada, se necesitaría de un ciclón. Él me mostró sus admirables parcelas de abedules que databan de cinco años atrás, es decir de 1915; cuando yo tuve que estar combatiendo en Verdún. Él los había plantado en las partes bajas del valle, donde había sospechado, con justa razón, que había humedad justo a flor de tierra. Eran tan tiernos como jóvenes adolescentes, y muy decididos.
La creación estaba en el aire, por doquiera, se veía como la sucesión estuviera tomando su propio camino. Él no se preocupaba, se ocupaba. Perseguía obstinadamente su objetivo. Era tan simple como eso. Al descender por el poblado, pude ver agua correr en los arroyos que en la memoria de los hombres, habían estado siempre secos. Era la más extraordinaria reacción en cadena la que este hombre me había dado la oportunidad de presenciar. Estos arroyos secos que en tiempos muy antiguos habían llevado agua, habían vuelto a florecer. Algunos de estos tristes poblados, de los que había comentado al comienzo de mi relato, estaban construidos sobre edificios de antiguas ciudades galo-romanas, donde aún quedaban algunos trazos de estas antiguas culturas. Ahí, los arqueólogos habían encontrado anzuelos de pesca, en lo que en tiempos más recientes habían sido cisternas para abastecer de un poco de agua a estos secos lugares.
El viento dispersaba también algunas semillas. Al mismo tiempo que el agua reapareció, reaparecieron los sauces, las enredaderas, los prados, los jardines, las flores y positivas razones para vivir.
Realmente la transformación había tenido lugar de manera tan paulatina que había penetrado y se había instalado en la costumbre sin provocar ningún sobresalto o sorpresa. Los cazadores que subían a la soledad de las montañas para perseguir liebres o jabalíes habían constatado también la presencia de pequeños árboles. Sin embargo, atribuían los cambios a los procesos naturales de la tierra. Esta era la razón por la que nadie había tocado su obra, porque nadie en absoluto había llegado a estar en contacto con este hombre. Era insólito. ¿Quién podría imaginar que en estos poblados y administraciones, que existiera alguien con tal obstinación y poseedor de una generosidad extrema que llegase al punto de ser sublime?

A partir de 1920, no dejé pasar más de un año sin ir a visitar a Eleazar Bouffier. Jamás lo ví decaer, ni dudar. A pesar de que sólo Dios sabe los sin sabores que hubo de superar. Para obtener el éxito en su empresa fué necesario superar muchas adversidades y luchar contra la desesperación. Baste decir que durante un año había logrado plantar diez mil arces y todos murieron. Al siguiente año de este suceso, decidió abandonar los arces y volver a plantar hayas. Estas lograron crecer sanas y con mayor esplendor que los encinos.
Para tener una idea más precisa del carácter excepcional de nuestro personaje, no hace falta más que recordar que vivía en una soledad total, sí total, a tal punto que hacía el final de su vida había perdido la costumbre de hablar. O quizás: ¿Era que ya no había visto la necesidad de hacerlo?

En 1933 recibió la visita de un guardia forestal atolondrado. Este funcionario le advirtió de no provocar fuegos a la intemperie, ya que podría a poner en riesgo el bosque "natural". Fué la primera vez que un hombre le dijera de forma tan pueril que había visto crecer este bosque por sí solo, de manera espontánea. En este tiempo él estaba pensando en plantar hayas en un claro a doce kilómetros de su casa. Para evitar el ir y venir de ese sitio, - ya que para aquel entonces él contaba ya con setenta y cinco años de edad-, estaba ambicionando construir una pequeña casita de piedra en el lugar mismo donde se encargaría de plantar los árboles. Esto fué lo que hizo al año siguiente.

En 1935, un verdadero delegado de la administración vino a examinar "el bosque natural". Había con él un personaje importante del Ministerio de Aguas y Bosques, un diputado y técnicos. Se pronunciaron muchas palabras inútiles. Se decidieron hacer algunas cosas y, afortunadamente, no se hizo nada; excepto por una medida verdaderamente útil: se puso al bosque bajo la salvaguarda del Estado, y se prohibió que se viniera a hacer carbón. Era evidente que era imposible no ser subyugado ante la belleza de estos jóvenes árboles plenos de salud. Este bosque ejercía sus poderes seductivos incluso en el mismo diputado.
Yo tenía un amigo entre los directores del departamento forestal que estaban en la delegación. Le explique lo que para él era un misterio. Un día de la siguiente semana, fuimos los dos juntos a buscar a Eleazar Bouffier. Lo encontramos en pleno trabajo, a veinte kilómetros del sitio donde se había realizado la inspección anterior.
Este capitán forestal no era mi amigo nada más porque sí. Él conocía el verdadero valor de la cosas. El sabía permanecer en silencio. Le ofrecí algunos huevos que había traído conmigo como regalo; dividimos nuestros alimentos en tres y pasamos algunas horas sin decir ninguna palabra, en la contemplación del paisaje.
La ladera donde estábamos estaba cubierta por árboles de seis a siete metros de alto. Yo recordé el aspecto del sitio en 1913: un desierto... El trabajo apacible y regular, el aire lleno de vitalidad de las alturas, la frugalidad, y sobretodo la serenidad de su alma le habían dado a este hombre una salud casi solemne. Era un atleta de Dios. Me preguntaba cuántas hectáreas más él habría todavía de cubrir con árboles.
Antes de partir, mi amigo hizo una simple sugerencia concerniente a algunas especies de árboles para las que el terreno parecía especialmente adecuado. Él no insistió más. Por una muy buena razón. Me aclaro después. Este buen hombre sabe mucho más que yo. A una hora más de camino, - esta idea se le había fijado en su pensamiento, y entonces agregó:"Él sabe mucho más que todo el mundo". Él había encontrado un motivo para sentirse orgulloso y feliz.
Fué gracias a este capitán forestal que no solamente el bosque fué protegido, sino que junto con él la felicidad de este hombre. Hizo nombrar a tres guardias forestales para la protección de los territorios. Los ubico de tal manera que permanecieran indiferentes a cualquier cantidad de vino que los talamontes pudieran ofrecer como soborno.

La obra no estuvo en riesgo grave, salvo en la guerra de 1939; cuando los automóviles comenzaron a entrar por madera, pues nunca había suficiente. Comenzaron a talar algunos de los encinos de las parcelas de 1910. Por suerte, estos bosques están tan lejos de cualquier arroyo o camino que no resultó costeable seguir extrayendo la madera y la compañía decidió pronto abandonar esta extracción. El pastor no vió nada. Él estaba a treinta kilómetros del sitio, y continuaba pacíficamente con su labor, tan imperturbable por la guerra de 39 como lo había estado por la guerra de 14.

Ví por última vez a Eleazar Bouffier en 1945. Tenía entonces ochenta y siete años. Yo había retomado de nueva cuenta el camino del desierto, sólo para encontrarme ahora con lo que a pesar de todo había dejado como legado la guerra en esa región. Había un carro que hacía la ruta entre el Valle del Durance y la montaña. Yo me apreste a tomar este relativamente rápido medio de transporte, pues los cambios eran tan grandes que yo no pude reconocer el lugar de mis últimas visitas. Me pareció también que el trayecto me hacía pasar por lugares nuevos. Me ví obligado a preguntar el nombre del poblado, para estar bien seguro que esta era la región que en otros tiempos había visto en ruinas y desolación. El carro me dejó en Vergons.
En 1913, en este pequeño caserío había diez o doce casas con tres habitantes. Estas gentes eran salvajes, detestándose los unos a los otros, siempre en eterno conflicto y pillaje. Física y moralmente, ellos parecían hombres prehistóricos. Eran devorados por el contorno de las paredes de las casas abandonadas. Su condición era de total desesperanza. Parecía que sólo estaban esperando a que la muerte los encontrara. Una condición que claramente no los predisponía a cultivar ninguna virtud.
Todo había cambiado. Incluso el aire mismo. En el lugar de borrascas secas que en otros tiempos había sido, ahora soplaba suavemente una brisa con dulce olor. Un sonido que recuerda el del correr del agua que cae de las alturas. Pasaba lo mismo con el viento que ululaba entre los árboles del bosque. En fin, lo más asombroso de todo era que se escuchaba el ruido del agua que circulaba hacía un verdadero pozo. Ví que habían construido una fuente, y que había abundante agua en ella; lo que me estremeció más es que junto a esta fuente habían plantado limoneros que tenían por lo menos cuatro años y que ya habían crecido gruesos. Eran un símbolo de la indisputable resurrección.

Más aún Vergons mostraba ya signos de trabajo, de aquellos que tienen por condición necesaria la presencia de la esperanza. La esperanza había retornado. Habían limpiado las ruinas, habían tirado las paredes rotas, y habían reconstruido las cinco casas. El poblado contaba ahora con veintiocho habitantes que incluía a cuatro parejas jóvenes. Las casas nuevas, recién remozadas estaban rodeadas por jardines, hortalizas y verduras entremezcladas con malezas alineadas, había legumbres y flores, coles y rosales, puerros y albahaca, apios y anémonas. Era ahora un lugar donde cualquiera estaría encantado de vivir.
A partir de este poblado seguí mi camino a pie. La guerra de la que a penas estábamos saliendo, no nos permitía más que reincorporarnos pausadamente a la vida. Sin embargo, Lázaro estaba fuera de su tumba. En los flancos de las montañas ví campos verdes de cebada y de centeno en hierba. Al fondo podía ver algunas praderas que reverdecían.
Nos separan ahora ocho años desde que ví a toda esta región florecer con una suave ligereza que resplandecía de verdor. Los despojos de las ruinas que había visto en 1913, ahora mantenían granjas prósperas, que proporcionaban una vida feliz y confortable. Los viejos manantiales eran alimentados por agua de lluvia y nieve que ahora podía ser alojada y retenida por los bosques; el agua volvía a correr recuperando su ciclo natural. Parte del agua se había acanalado. Bordeando a cada granja había arboledas de pinos y arces, los manantiales de agua estaban bordeados por carpetas de mentas frescas. Los poblados estaban siendo reconstruidos poco a poco. Una población venida de las planicies donde la tierra era muy cara llegaron a establecerse, trayendo con ellos juventud, movimiento y espíritu de aventura. Ahora se encuentran por los caminos hombres y mujeres bien nutridos, jóvenes y muchachas que saben reír, y que han retomado el gusto por las fiestas de la campiña. Si reencontramos a la antigua población, ahora veremos que es irreconocible por su dulzura y plenitud por la vida. Contando a los nuevos llegados, tenemos a más de diez mil personas que le deben su felicidad a Eleazar Bouffier.

Cuando reflexiono que un solo hombre confiado en sus simples recursos físicos y morales fué suficiente para hacer surgir de un desierto esta tierra de Cannan, me doy cuenta que a pesar de todo, la condición humana es admirable. Pero, cuando hago un recuento de lo que puede crear, la constancia, la generosidad y la grandeza de un alma resuelta a lograr su objetivo, soy presa de un inmenso respeto por aquel viejo campesino sin cultura que a su manera supo como materializar una obra digna de Dios.

Eleazar Bouffier murió apaciblemente en 1947 en el asilo de Banon.

06 octubre 2007

Tus marcadores de Firefox en Linux

Firefox y Ubuntu


Una de las primeras cuestiones que tuve que abordar al decidir migrar desde Windows a Ubuntu fue la de traerme a este último los marcadores de Firefox.


Pronto quedó resuelto el tema, pues basta con conocer la carpeta donde están almacenados en Windows:


C:\Documents and Settings\(NOMBRE_DE_USUARIO)\Datos de programa

\Mozilla\Firefox\Profiles\(nombre_extraño).default\bookmarks.html





Así pues, una vez arrancado Firefox desde Ubuntu traté de hacerlo por el camino más corto:


Marcadores-->Administrar Marcadores-->Archivo-->Importar


Simplemente seleccioné la ruta anterior hasta llegar a bookmarks.html y una vez marcado el archivo, pulsé el botón abrir.


Y asunto resuelto.


Ahora mis marcadores del Firefox de Windows residen en el de Ubuntu.


Además, la importación respetó al completo los marcadores que ya había incorporado desde Ubuntu al navegador.


Más fácil... imposible.


04 octubre 2007

Mi primer día en Linux (Ubuntu)

Logotipo Ubuntu


Ayer, aprovechando que vino a casa un familiar que es un fiera con el hardware y me reparó en un periquete un problema del router que había agotado toda mi paciencia y condicionaba el acceso a internet a uno solo de los cuatro ordenadores que hay en casa, me decidí -gracias a su presencia- a instalar y probar Linux, más concretamente su última distribución estable de Ubuntu.


El resultado me está sorprendiendo tan gratamente que tanto ayer como hoy no he utilizado todavía Windows, sin que ello me haya impedido hacer nada de lo que habitualmente hago en el PC.


Parezco un niño con zapatos nuevos y todo me parece alucinante.





No esperaba que su instalación -partiendo de un disco original que solicité por internet y del que me remitieron gratuitamente tres ejemplares- fuera tan sumamente sencilla.


Tanto es así que la instalación la realizó el propio Live CD; si bien es cierto que -previamente- había dejado espacio libre en disco (con Partition Magic) para que realizara una partición donde instalar este nuevo sistema operativo. Solo hubo que crear (cuando lo pidió) el usuario y la contraseña para -en pocos minutos- estar rodando en Ubuntu.

Todo es nuevo. Lógicamente no había manejado nunca este entorno y desconozco el funcionamiento de casi todas las aplicaciones que el paquete trae instaladas, algunas de las cuales -además- tienen la interfaz por defecto en inglés.


Pero la experiencia está resultando muy interesante por lo intuitivo y lo fácil que está resultando acostumbrarse a funcionar desde Ubuntu.


El mismo navegador, con muchas de las extensiones y temas que venía utilizando bajo Windows rodando perfectamente.


Ningún problema para chatear con la cuenta de MSN desde Gaim, que es un excelente cliente de mensajería instantánea (chat) multiprotocolo (da igual que sea MSN, que Yahoo Messenger, que cualquiera otra red).


Reproductores de imagen y sonido distintos a los que estaba acostumbrado pero que suenan y visualizan estupendamente.


Cliente FTP independiente o integrado con el navegador.


Y una larga lista que poco a poco iré descubriendo y mostrando en el blog; en la nueva categoría que al efecto acabo de crear bajo el epígrafe de Mundo Linux.


Por si fuera poco, todo gratuito, software libre y con estupendas páginas y foros para iniciarse en este mundo.


Aprenderé y procuraré compartir las experiencias y los conocimientos adquiridos.


Creo que Windows en esta casa, tiene los días contados como sistema operativo de uso ordinario.