03 abril 2008

Camina placido

Cataratas del Niagara



Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.


Así se inicia un poema que fue atribuido, erróneamente, a un autor desconocido que lo dejó en una iglesia de Baltimore. El poema no fue encontrado en la iglesia de St. Paul en Baltimore en 1692, sino que fue escrito por Max Ehrman (1872-1945) un filósofo y abogado de Harvard) en 1927, y publicado en 1948 después de su muerte, por su viuda, en el libro "Los poemas de Max Ehrman". La iglesia de Baltimore fue fundada en 1692, y el Reverendo Kates usó este poema en el material impreso de la iglesia, entre 1956 y 1961. En los papeles estaban el logotipo de Baltimore junto con la frase "fundada en 1692" (refiriéndose a la parroquia). Alguien se confundió y cambió la palabra "fundada" por "encontrada", lo que cambió la fecha del poema en unos 200 años.



Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.

En cuanto sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.

Enuncia tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante.
También ellos tienen su propia historia.

Esquiva a las personas ruidosas y agresivas,
pues son un fastidio para el espíritu.

Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado,
pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tu.

Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.

Se cauto en tus negocios,
pues el mundo esta lleno de engaños,
mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe.

Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales.

La vida esta llena de heroísmo.

Se sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto,
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.

Cultiva la firmeza del espíritu,
para que te proteja en las adversidades repentinas.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Sobre una sana disciplina
se benigno contigo mismo.