04 noviembre 2010

Los necesarios cambios

Sendero entre brumas

Fotografía de net_efekt

No es la especie más fuerte la que sobrevive.
Tampoco la más inteligente.
Sobrevive la que mejor se adapta a los cambios.

Charles Darwin

Regularmente, una fuerte tormenta nos azota el alma.
Y es en estos momentos, en que todo tiembla bajo nuestros pies, cuando más aprieta la necesidad interior de saber si el rumbo que andamos... es el adecuado.
Todo probable futuro arranca en una decisión del aquí y ahora, que inevitablemente tenemos que acometer... por mucho que el camino parezca largo y tenebroso.
Nadie sabe los recovecos que habrá que sortear y los tropiezos que remontar.
Así es el camino... escurridizo hasta que lo tenemos justo bajo nuestros pies.
Pero la única opción es andarlo, en la confianza que nuestros pasos nos llevarán -tarde o temprano- a un nuevo amanecer.
La única brújula que indica el buen rumbo es aquella cuya aguja apunta a que cada paso esté en armonía con lo que quieres.

A Gloria

Artea

Bonus track.-



Tema: Navajo
Artista: Jens Gad
Álbum: Le Spa Sonique (2006)

5 comentarios:

Susana dijo...

Una frase muy muy parecida leí hace un par de días en una novela ambientada en la prehistoria. Y no puedo decir que no sea cierto. Además, cuanto mayor es la capacidad de un individuo para asumir esos cambios, menos duro será el proceso.

Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Q gusto dá encontrar tus pensamientos escritos. Si ha sido todo un placer.
Maria

Artea dijo...

Hola Susana.-

Es obvio que tanto lo material como lo inmaterial están en constante movimiento.

Y también lo es que el movimiento siempre supone un reequilibrio.

Así pues, nuestro movimiento (ya sea físico o interno) no es otra cosa que una nueva búsqueda de re-equilibrio.

Por tanto, deberíamos dar las gracias a las oportunidades que nos brinda todo cambio.

Lo contrario, seguramente, es quedarse atado a las mismas cadenas de siempre.
Aunque a muchos (entre los que me incluyo) nos apetezca estar "bien atados".

Brindémonos pues la oportunidad del cambio, y bienvenidas sean sus perspectivas aún cuando supongan un paso -a veces- con tintes dramáticos.

Un fuerte abrazo.

Hola María.-

El placer es mútuo.

Dar el paso para comentar es, a veces, tan atrevido como ponerse a escribir los propios pensamientos.

Bienvenida a este humilde sitio.

Un cordial saludo.

Gloria dijo...

Ante todo querido amigo gracias por dedicarme tus palabras. Me tranquiliza lo justo, el hecho de saber que la vida da muchas vueltas, y que se puede dar ese cambio en la brujula en el que coincida la armonia entre lo vivido y lo que quieres vivir, mi sensación es que en demasiadas ocasiones, nos sentimos a veces arrastrados por las circunstancias. Dejamos de lado lo esencial y perdemos de vista el horizonte, esa plenitud que nos pueda esperar, y que desde hace mucho tiempo desde que te leo, tengo la sensacion que tu has conseguido alcanzar. Pero mientras, a lo largo del camino, una lucecita nos indica con insistencia, que no acabamos de ser lo que deseamos de nosotros, que nos falta mucho por aprender.

Seguiré en constante movimiento, buscando ese reequilibro que mencionas, en tanto mi lucecita siga encendida.

Un fortisimo abrazo

Artea dijo...

Hola Gloria.-

Demasiadas veces quedamos atrapados por las circunstancias.
Y es cierto que hay circunstancias que nos atrapan... ¿pero cuántas?.

En mi modesto entender, somos el resultado de nosotros mismos.
Difícilmente podríamos imputar a nadie ni a nada de aquello que hemos hecho con nuestras vidas.
Así lo creo en el fondo.

Aunque reconozco que, es relativamente fácil responsabilizar al mundo de casi todos nuestros males.

Séneca decía que no hay viento favorable para quien no sabe a donde va.

Afirmo que hay que tomar referencias, modelos. Que en ciertos momentos hay que imitar y seguir a esa lucecita que vemos allá a lo lejos.

Pero la verdadera luz que pueda iluminar tu camino solo la tienes tu. Tu mano sujeta esa linterna.

El primer paso es aceptar la responsabilidad de ser uno mismo.
Nunca es tarea fácil.

El segundo, asumir que no hay libro de instrucciones.
Están escritas en nuestro interior.
Y ahí hay que buscarlas.

Algo curioso me sucedió hace muy pocos días.
Alguien muy cercano, que me veía como muy agobiado hace relativamente poco, cayó en la cuenta de que -nadie sabe muy bien cómo- he incrementado mi nivel de actividad respecto de mis estudios anteriores (y menos mal que quería descargarme).

Pero sin embargo... y a pesar de que mis momentos libres se cuentan con los dedos de una mano... algo ha cambiado. Ella lo ha percibido claramente.

Y es que, visto desde fuera, y analizado fríamente... mi vida debería ser un auténtico agobio.

Pero...visto desde dentro... el movimiento es ondulante y muy suave.

Y ese alguien ha comenzado a decirme que no acaba de entender cómo no estoy enfermo... y a sentir que cuando pongo mi mano sobre su espalda...su movimiento interno también se enlentece.

No dependemos de nuestras circunstancias.
Sólo de nosotros mismos.

Un fuerte abrazo.