16 abril 2014

La emoción a través del cuerpo

Emociones


En el interior del cerebro se encuentra un cerebro emocional, un verdadero "cerebro en el cerebro".

Este cerebro cuenta con una arquitectura distinta, con una organización celular diferente, e incluso con propiedades bioquímicas distintas del resto del neocórtex, que es la parte más evolucionada del cerebro; sede del lenguaje y el pensamiento.
De hecho, el cerebro emocional suele funcionar independientemente del neocórtex.
El lenguaje y la cognición no tienen más que una influencia limitada sobre él: no se le puede ordenar a una emoción que aumente de intensidad, o que desaparezca, de la misma manera que puede ordenarse al espíritu que hable o calle.

Por su parte, el cerebro emocional controla todo lo que rige el bienestar psicológico y una gran parte de la fisiología del cuerpo: el funcionamiento del corazón, la tensión arterial, las hormonas, el sistema digestivo e incluso el inmunológico.

Los desórdenes emocionales son consecuencia de disfunciones en este cerebro emocional. En muchas ocasiones, estas disfunciones tienen su origen en experiencias dolorosas vividas en el pasado, sin relación con el presente, pero que se hallan impresas, de manera imborrable en el cerebro emocional. Estas experiencias acostumbran a controlar nuestras percepciones y comportamiento, a veces decenas de años después.

La tarea principal del psicoterapeuta es "reprogramar" el cerebro emocional de manera que se adapte al presente en lugar de continuar reaccionando a situaciones del pasado. Con este fin suele ser más eficaz utilizar métodos que pasan por el cuerpo y tienen una influencia directa en el cerebro emocional; en vez de usar el enfoque del lenguaje y la razón, a la que es tan poco permeable.

El cerebro emocional posee mecanismos naturales de autocuración: se trata de capacidades innatas que recuperan el equilibrio y el bienestar comparables a otros mecanismos de autocuración del cuerpo, como la cicatrización de una herida o la eliminación de una infección. Los métodos que pasan por el cuerpo se aprovechan de estos mecanismos.


David Servan-Schreiber en Curación emocional