09 septiembre 2009

El niño interior

Mirada profunda

Fotografía de carf

Algunas cosas han cambiado este verano.
Siempre lo hacen; las cosas siempre se mueven en mis adentros.
Pero quizás alguno de los recientes acontecimientos en mi vida haya "tocado" algo más profundo de lo que, hoy mismo, acierto siquiera a adivinar.
El tiempo lo dirá.

De repente, un día de agosto, sentí la necesidad de quitar todas las macetas del balcón de casa.
Tenía unas 10 plantas. Todas ellas crasas (cactus y similares).
No entendí porqué, pero la necesidad apareció de repente. Y yo la seguí.
Las llevé al huerto, donde siguen sobre un ribazo.

Este pasado agosto he dedicado bastante tiempo al huerto. Más del que yo mismo había planeado.
Todos sabéis que, la Tierra, siempre ha sido una suerte de refugio para mi.
Quizás por ello son muy satisfactorias todas las horas que allí paso, independientemente del esfuerzo físico que conlleven.
Al final siempre dejan "un profundo lago de serenidad", difícil de conseguir en ciertas condiciones.

Volví al trabajo el 1 de septiembre.
Y esa misma tarde compré nuevas jardineras de barro, algunas macetas y sustrato para plantas.
Con un poco de imaginación, fabriqué también una especie de semillero-huerto para consumo propio.
En otro momento os explicaré el invento, y cómo está evolucionando.
El objetivo es abastecernos (en nuestra propia casa) de brotes tiernos de espinacas, canónigos y rúcula, en un espacio de 80 x 35 cm. (lo que mide la parte superior del aparato de aire acondicionado).

Como no podía ser de otro modo (además de los semilleros para el huerto que normalmente cultivo en el balcón) esta vez planté hortalizas en lugar de cactus.
Esta mañana asomó la primera espinaca y se intuía la presencia de dos puntitas verdes en la fila de las rúculas.

Siempre salgo al balcón por la mañana;... pero, ahora, todo en él me parece distinto.
Al margen de que, físicamente es distinto, algo ha cambiado también en el espíritu del balcón (que probablemente no sea otro que el mio propio).

Esta tarde, a la vuelta del trabajo, no pude resistir el impulso de ir al balcón tras abrir la puerta de casa.
La fila de las rúculas presentaba ya unos ocho brotes con dos hojas cada uno.
Llamé a Verónica, que al verlo, no pudo reprimir un asalto de alegría en su rostro.
Este verano ha tenido ocasión de "encontrarse" con la tierra. Ahora dice comprender lo que siento por ella.

Y yo mismo, me sentí inundado por un sentimiento que... no acierto a describir.
Algo (nuevamente algo) me impulsó hacia el espejo de la entrada: tenía que mirarme a los ojos.
No sé porqué,... pero tenía que mirarme a los ojos.
Y así lo hice.

Y por un momento,... descubrí la mirada de un niño, que asomaba desde mi interior.
No podría ser otro que yo mismo.
No puede salir nada distinto a lo que hay.

El balcón ha cambiado.
Y yo con él.
Ambos hemos encontrado algo nuevo.
Algo que siempre ha estado ahí, pero que sólo en estas condiciones, ha podido asomar: el niño que todos llevamos dentro.

Artea

Bonus track.-



Artista: The Beatles
Tema: Something
Álbum: Abbey Road (1969)



You're asking me will my love grow
I don't know, I don't know


Me preguntas si mi amor crecerá.
No lo sé, no lo sé.

Fragmento

13 comentarios:

Susana dijo...

Te entiendo mejor de lo que piensas. Tal vez sea por mi puesto de trabajo, pero desde hace unos años a esta parte mi niña va saliendo a la luz. no sabría decir el momento en ue empezó a (re)aparecer; tal vez coincidió con el año en que redescubrí vocación.

Ojala más gente dejase salir a ese/a niñ@ que tod@s llevamos dentro. Quizás entonces el mundo sonreiría más.

Un fuerte abrazo.

P.D. Enhorabuena por el éxito hortícola en el balcón.

Enrique Parra dijo...

Todos deberíamos dejar pasear más a menudo a ese niño interior que todos llevamos dentro, como apunta Susana y hacerle caso, muchas de nuestras neuras y ansiedades se esfumarían como por arte de magia. Me alegro mucho por ti y por esos significativos cambios!

Para la próxima primavera me estoy planteando un pequeño macetohuerto en mi pequeña y discreta terraza,(Aquí los inviernos son duros) hace tiempo que le estoy dando vueltas a la cabeza, entonces quizás necesite tu ayuda y consejos si no tienes inconveniente...

alestedemadrid dijo...

Esta mañana mientras desayunaba en mi "miniterraza" (que es un pequeño tendedero orientado al norte...) y veía los estragos del verano en ella pensaba en darle la vuelta por completo y me ha encantado tu idea del minihuerto de brotes. Seguro que como eres un buen fotografo algún día nos ilustras el crecimiento de las rúculas, que tengo verdadera curiosidad... Es verdad que estos pequeños éxitos nos llenan de felicidad y de alegría aunque hay que estar con una disposición especial de pararse a mirar, que no siempre tenemos cuando vamos preocupados por las cosas diarias. Un abrazo

Artea dijo...

Hola querida Susana.-

Siempre es deseable que alguien te entienda.
Y si además te considera amigo, puede resultar incluso más interesante que el psicólogo. :D
Así que considero un placer que me entiendas.

Otro descubrimiento que he podido realizar en esos momentos en que le ves asomar en el espejo: suele salir cuando estás realizando cosas que crees muy importantes pero, que desde fuera, suelen considerarse nimias.
Un apunte más para la reflexión.

Puede que, al final, y como muchas veces he dicho, las cosas insignificantes y pequeñitas suelen ser -de verdad, de verdad- las más importantes.
Lástima que no seamos capaces de descubrirlo en el acto, sino -casi siempre- a toro pasado.

Lo del balcón está convirtiéndose en una experiencia... ¿mística?.

Ya verás, ya.

Un fuerte abrazo.

Hola Enrique, me alegra leerte.-

Es fácil descubrir tu niño en la mayor parte de tus obras.
Igual tu no lo ves... pero a mi me resulta muy evidente.

Y en cuanto al macetohuerto descuida, puedes contar con todos los consejos que pueda ofrecerte.
De hecho, estoy trabajando una especie de manual práctico (acompañado de reportaje fotográfico) del montaje que se me ha ocurrido.
Superdivertido. Ya verás cuando lo publique.

Por lo demás, siempre que dispongas de sitio para tener algunas macetas o unos maceteros, tienes garantizado un macetohuerto. Lógicamente, con las limitaciones propias del espacio; que condicionarán la elección de tus plantas y, por supuesto, la producción.

Lo del clima es muy relativo. En este precioso mundo hay de todo. Plantas que ruedan bien en el frío (o en el calor) y otras que son todo lo contrario.
No hay invierno duro que no resista una berza.
Otra cosa es que a uno le gusten o no las berzas.
Y, en todo caso, tienes la posibilidad de dar protección al macetohuerto: un plástico en el momento y lugar adecuado puede resultar más que suficiente.

Por supuesto que no puedes plantearte tener tomates en el exterior en pleno mes de diciembre o enero.
Hay un refrán que dice que "lo que no puede ser, no puede ser... y además, es imposible".
Este sería el caso.

Así que, por supuesto, puedes tener tu macetohuerto rodando todo el año. Adaptando a cada estación lo que le corresponda.
Y encima, puede lucirte como un jardin. Hay variedades de bróculis (que se plantan cara al invierno) cuya flor es de color rojo y que, además de comerse, son una auténtica maravilla para deleitar en ellos nuestros ojos.

Un fuerte abrazo.

Artea dijo...

Hola alestedemadrid, un afectuoso saludo.-

He tenido que separar tu respuesta de las anteriores por motivos de limitación de caracteres de Blogger.

Vaya para ti la misma disposición que mostré con Enrique respecto del macetohuerto.

Descuida que podrás ver todo el proceso de creación de las bandejas para brotes. Desde su fabricación (incluido el presupuesto... verdaderamente irrisorio :D ) a la siembra y evolución de las diferentes especies que van a proporcionarnos, a buen seguro, muchas satisfacciones culinarias... y yo creo que incluso personales.

El nacimiento de las rúculas siempre es así. Son semillas que germinan y asoman en apenas 48 horas. Hoy, toda la fila de las rúculas es ya un hervidero de miniplantitas (todas ellas con sus dos hojas) creciendo y pujando por elevarse.
Fueron plantadas el pasado domingo por la mañana.

En muchos sitios la rúcula es considerada una mala hierba, e incluso es combatida con pesticidas.
A otros nos gusta comerlas, que es lo que yo hago. Como también hago con algunas plantas silvestres que planto en el huerto como verduras de consumo. Si no no has probado nunca una tortilla de collejas, todavía puedes disfrutar de uno de los mayores placeres culinarios gratuitos (excepto los huevos y el aceite) que existen bajo el cielo español.

Pásate por cualquier supermercado y verás el precio que tiene una bolsa de hojas de rúcula.
Un sobre de 5 gramos de semillas de rúcula cuesta (al menos aquí) un euro y contiene varios miles de semillas.
Su porcentaje de germinación está por encima del 95%.
Echa cálculos.
Yo soy de letras... pero las cuentas me salen.

Pequeños grandes éxitos de ese niño que también asoma entre tus líneas.

Seguiremos hablando, a buen seguro.

Un fuerte abrazo.

Witch dijo...

Pero qué cosas tienes, Artea. Un mini-huerto en el balcón de tu casa... cuando prepares las espinacas, mándame una invitación por favor :)

Artea dijo...

Hola Witch (brujilla).-

Cuenta con ello.
Y también para los rábanos, las zanahorias, las cebolletas, la rúcula, los canónigos, los nabos y los tomatitos.

:D

Un fuerte abrazo.

Conra dijo...

No te imaginas como comparto como te sientes con el huerto y la relación con la tierra. Llevo plantando de todo varios años en mi balcón (tomates, calabacines, pimientos, rúcula, lechugas, fresas...) y ese huerto ha ido conmigo desde entonces, cuando estoy bien florece, crece y da sus frutos y cuando me hundo se enmustia, se seca, empiezan las plagas.

Con la llegada del otoño debo decir que se está poniendo precioso después de un mustio verano.

Un saludo
Conra

Artea dijo...

Hola Conra, bienvenid@ a este humilde sitio.-

Siempre he creido que hay una estrecha relación entre el adentro y el afuera.

Un vaso es tanto lo que cabe dentro como lo que aisla al resto.

Esta transparencia puede resultar inequívoca o estar oculta por un sinfín de velos. De cada uno de nosotros depende si queremos mostrar u ocultar.

El fin del camino es idéntico para todos, y en ese momento, todos los velos caerán.

La experiencia me dice que si tocas "lo profundo" provocas una "efervescencia" que se transmite (ya sea por un instante o toda una vida) a cada una de las moléculas de tu cuerpo.
Si hay alguna experiencia parecida a la "unidad" no es otra que esa.

Y, desde luego que, por lo que a mi respecta, el barro (mezcla de agua y tierra) es el crisol donde la vida se abre camino.
No hay más que echar una semilla en él y verla germinar.

Y las semillas pueden plantarse, tanto dentro como fuera.
De los cuidados que les facilitemos se tornarán bellas flores o .... nada.

Celebro que un macetohuertano (o una macetohuertana) se asome por aquí.

Buena cosecha.

De momento ya has cosechado un fuerte abrazo.

Lughnasad dijo...

La relación con la tierra, es maravillosa. La tierra nos ha hecho humanos, gracias a ella hemos podido asentarnos y desarrollar todo una cultura, una tecnología...
Sin embargo, en los últimos decenios, se mira hacia la tierra con ojos vacíos, por encima del hombro.
Yo encuentro maravilloso el hecho de ver brotar cada año las semillas que planto, como si la germinación también hiciese brotar algo dentro de mi.
Me alegro de que a ti también te reconforte.
Saludos

klimtbalan dijo...

Encontré hace tiempo una frase de Nietzsche(o cómo se escriba) que me conquistó, entre otras.., algo así como "el hombre alcanza su madurez cuando recupera la seriedad con la que jugaba de niño".
Y que no lo pierdas nunca!
Un abrazo.

aney dijo...

Yo tambien tengo terraza, en la que planto de todo que se me ocurre.Se me ocurrió plantar gladiolos y me ha nacido una tomatera enorme. Lo cierto es que la tierra da lo que tiene y lo que le dejan , y luego están las circunstancias y todo eso. Así que todos los días queramos o no , deberíamos dar gracias por el milagro de ESTAR , VIVIR ,SER.Aunque en vez de flores salgan tomates (que no sé si llegaré a comer alguno) .
Un saludo afectuoso y un abrazo
Aney

Artea dijo...

Hola Lughnasad, querido amigo.-

Confío en que ese momento mágico en que una semilla asoma por encima de la tierra no deje de fascinarme hasta mi último aliento.

Cierto es que hemos abandonado la tierra; incluso que -en cierto modo- se menosprecia (salvo que se convierta en artículo de consumo, por ejemplo en forma de turismo rural).

Pero la tierra, como el aire, como el agua, ocupan un lugar muy por encima del hombre en la pirámide de la vida.

Nos creemos reyes, cuando, en realidad, somos los peones de la partida de ajedrez.

Sigamos plantando, amigo.
Sigamos dando y recogiendo vida.
Sigamos andando, con los pies en la tierra.

Un fuerte abrazo.

Hola klimtbalan, querida.-

Basta mirar a los ojos de niños o niñas, y hacerlo después a ojos de mujeres u hombres maduros.
Salvo muy honrosas excepciones es como asomarse a una ventana desde donde pudierea visualizarse la paz o a una en la que apenas se vislumbra alguna luz en medio de un mar de tormentas.

Detrás de los ojos está el cerebro (la cabeza en términos coloquiales). ¿Qué habrá dentro de unos u otros?.

Es fácil de saber.
Mirémonos al espejo.

Un fuerte abrazo.

Hola amiga Aney.-

Pues a buen seguro que, si encuentra las condiciones favorables y la suficiente tierra (y alimento) llegarás a comer tomates. No te quepa duda.

De no ser así, es bueno comenzar a hacerse preguntas.
Acabas descubriendo grandes secretos.

Yo digo que todos los días deberíamos dar gracias, simplemente por habernos despertado.

Con ese espíritu afronto, el camino de cada día.

Un fuerte abrazo.