
Cuando bebemos el té con plena atención, practicamos el regreso al momento presente y a vivir nuestra vida justo aquí. Cuando la mente y el cuerpo están centrados en el momento presente, la humeante taza de té nos aparece con toda claridad, y la reconocemos como un aspecto maravilloso de la existencia. En ese momento estamos realmente en contacto con la taza de té. Es sólo en momentos como éste cuando se goza con plenitud de la vida.
Tich Nhat Hanh en Nuestra cita con la vida.
Fotografía de El Fotopakismo

Fotografía de daedrius
Sucede lo mismo si la taza es de un buen café.
Es en la adecuada actitud donde realmente reside el secreto de cualquier humeante aroma.
Artea.












