
Con una traducción seguramente menos comprometedora que la original, que vendría a ser algo así como "La lista de estirar la pata", Rob Reiner nos lanza un interesante reto que podría resumirse en un axioma muy simple: pon en marcha tu vida, pues tiene fecha de caducidad.
Cierto es que estamos ante una comedia no exenta de sus dosis de ironía y humor; pero que bien vista -y en mi modesto entender- esconde varios mensajes que pueden entreverse entre sus líneas y que nos invitan a reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra existencia que conviene revisar, aunque sea de tiempo en tiempo.
¿Qué harías con tu vida si te enterases que te quedan pocos meses para dejarla?
Bajo dos perspectivas que identifican claramente dos mundos contrapuestos en cada uno de los personajes, Jack Nicholson y Morgan Freeman se encuentran en un momento preciso en que sus vidas están a punto de dar un completo vuelco. Mundos antagónicos y aparentemente irreconciliables que encuentran en el sufrimiento un nexo de unión que se prolongará más allá de sus propias existencias.
Algunas enfermedades, por dolorosas que sean, son capaces de curar grandes heridas.
La vida y la muerte como las dos caras de la moneda. El calor del hogar. La soledad de la opulencia. Las propias raíces, la sangre y el perdón. La reconciliación.
Su visión nos aportará un corazón algo más blandito, unos ojos probablemente algo más limpios y unas preciosas vistas, a pesar de la estrechez de algunos apartamentos.
Dos mundos opuestos, por fin juntos y reunidos, merced a una lista de deseos.
Una llamada a vivir la vida en cada preciso momento.